Nacional

Pettovello en la mira por sus vínculos con Techint

La ministra de Capital Humano quedó en el centro de la escena tras la escalada del conflicto entre Javier Milei y Paolo Rocca. Sus nexos con Techint reavivaron tensiones internas, sospechas de doble lealtad y una interna cada vez más desordenada en el corazón del Gobierno.

  • 03/02/2026 • 07:42

La guerra abierta entre Javier Milei y el poderoso grupo Techint, encabezado por Paolo Rocca, sumó en las últimas horas un nuevo capítulo incómodo para la Casa Rosada: Sandra Pettovello quedó bajo la lupa por sus vínculos con el holding industrial en medio de un conflicto que expone, como pocas veces, las contradicciones internas del oficialismo.
 

La ministra de Capital Humano, una de las funcionarias más cercanas al Presidente en términos discursivos y simbólicos, aparece ahora atravesada por una tensión política delicada. En el entorno libertario comenzaron a circular cuestionamientos sobre su relación histórica con Techint, justo cuando Milei decidió confrontar públicamente con Rocca, acusándolo de operar contra el Gobierno y de buscar privilegios en licitaciones estratégicas vinculadas a energía e infraestructura.
 

El problema para Pettovello no es solo de imagen, sino de alineamiento político. En un gobierno que se presenta como enemigo de los “poderes concentrados”, cualquier lazo con uno de los grupos económicos más influyentes del país se transforma en munición interna. Más aún cuando el Presidente eligió personalizar el conflicto, llamando “don chatarrín” a Rocca y acusando a Techint de frenar inversiones si no se aceptan sus condiciones.
 

En los pasillos oficiales reconocen que el enfrentamiento con Techint no es menor: se trata de una empresa clave para Vaca Muerta, el desarrollo energético y la provisión de insumos estratégicos. La decisión de Milei de ir al choque directo abrió grietas dentro del propio gabinete, donde conviven funcionarios con pasado corporativo, técnicos formados en grandes empresas y un relato libertario que promete dinamitar esos mismos vínculos.
 

En ese contexto, Pettovello quedó expuesta. Desde sectores del oficialismo más cercanos al núcleo duro presidencial deslizan que la ministra “no leyó el clima” o que quedó desfasada de la nueva etapa del Gobierno, marcada por una lógica de confrontación total. Otros, más cautos, admiten que el problema no es Pettovello en sí, sino la incoherencia estructural de un modelo que promete libertad de mercado pero entra en guerra con uno de los principales actores del capitalismo argentino.
 

La situación también alimenta las internas con otros espacios de poder dentro del Ejecutivo, donde se disputa influencia real sobre áreas sensibles. En ese juego, cada vínculo previo, cada relación empresarial y cada antecedente se convierte en un arma política. Pettovello, que ya arrastraba desgaste por los conflictos en su cartera y la crisis social, ahora suma un flanco inesperado.
 

Mientras tanto, Milei redobla su retórica contra Techint, incluso a costa de tensar la relación con sectores empresarios que hasta hace poco miraban al Gobierno con expectativa. El mensaje es claro: no hay aliados permanentes, solo lealtades circunstanciales. Pero el costo también es evidente: un gabinete atravesado por sospechas, contradicciones y un clima de desconfianza creciente.
 

La crisis alrededor de Pettovello no es un hecho aislado. Es el síntoma de un Gobierno que, al profundizar su lógica de confrontación, empieza a devorarse a sí mismo, dejando expuestos a funcionarios que ayer eran parte del círculo de confianza y hoy aparecen como piezas incómodas en un tablero cada vez más inestable.
 

 

 

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