Murió este miércoles Chiche Gelblung, uno de los periodistas más reconocibles e influyentes de los medios argentinos. Tenía 82 años y había sido internado el martes en el Sanatorio Mater Dei después de sufrir una trombosis en un tobillo, cuadro por el que debieron colocarle un stent en una de sus piernas.  Su fallecimiento cierra una trayectoria de más de cinco décadas atravesada por diarios, revistas, radio y televisión. Samuel Gelblung había nacido el 7 de febrero de 1944 en el barrio porteño de Villa Devoto y encontró su vocación muy temprano: antes de cumplir los 20 años comenzó a trabajar en la revista Gente, dentro de Editorial Atlántida, donde aprendió el oficio directamente en las redacciones.  El periodismo gráfico fue siempre su gran escuela y también su debilidad. A los 25 años tuvo una de sus primeras experiencias internacionales importantes al cubrir la Guerra de los Seis Días y con el tiempo llegó a convertirse en jefe de redacción de Gente, desde donde desarrolló una forma de construir noticias que combinaba impacto, audacia, observación y una obsesión permanente por encontrar un ángulo distinto.  Esa personalidad lo llevó después a convertirse en una figura masiva de la televisión. Durante los años 90 alcanzó enorme popularidad con Memoria, un programa que mezclaba investigaciones, historias extrañas, fenómenos inexplicables y personajes marginales con un tono que oscilaba entre la seriedad periodística, la ironía y el humor mordaz.  Gelblung tenía una característica difícil de copiar: podía tratar un tema absurdo con absoluta seriedad y, pocos minutos después, desmontarlo mediante una pregunta o una observación inesperada. Esa combinación hizo de Memoria uno de los ciclos más particulares de la televisión argentina y dejó escenas que todavía forman parte del archivo popular, como la recreación de una supuesta autopsia extraterrestre para cuestionar el mito de Roswell.  Su estilo volvió a encontrar espacio en programas como 70.20.10, que tuvo varias temporadas desde 2009, además de innumerables participaciones en radio, televisión abierta y señales de noticias. Con los años, Chiche terminó convirtiéndose en un género en sí mismo: una mezcla de cronista, entrevistador, investigador y comentarista capaz de transformar cualquier detalle aparentemente menor en una historia.  Nunca dejó de conservar además una vocación de cronista que parecía incompatible con su edad. En marzo de 2022, con 78 años, viajó hasta la frontera de Ucrania para cubrir la invasión rusa. Mientras otros periodistas relataban el conflicto desde estudios o corresponsalías, Gelblung decidió estar allí y resumió su actitud con una frase sencilla: “No tengo miedo”.  Aquella cobertura terminó mostrando también su capacidad para encontrar humanidad en medio de los acontecimientos más graves. Durante una transmisión, soldados ucranianos lo confundieron con un refugiado y le ofrecieron comida para protegerlo del frío, una escena que rápidamente se viralizó y que él incorporó al relato con la naturalidad de alguien que había pasado toda su vida observando situaciones inesperadas.  En los últimos años había atravesado distintos problemas de salud. En abril de 2026 había permanecido internado y, apenas recibió el alta, volvió a trabajar. Entonces bromeó sobre el cansancio y el reposo, fiel a una personalidad que parecía incapaz de imaginarse completamente alejada de un estudio, un micrófono o una redacción.  Su muerte deja mucho más que programas o entrevistas recordadas. Gelblung perteneció a una generación de periodistas que entendía el oficio como una búsqueda permanente y que podía pasar de una guerra a una historia policial, de una investigación internacional a un personaje excéntrico sin perder curiosidad ni identidad. Fue discutido, imitado, cuestionado y admirado, pero pocas veces pasó inadvertido. Durante más de medio siglo desarrolló una voz propia en una profesión donde eso resulta particularmente difícil, y convirtió esa voz en parte de la cultura popular argentina. Chiche Gelblung murió a los 82 años, pero deja detrás una enorme cantidad de imágenes, preguntas, coberturas y momentos que atravesaron generaciones. Para millones de argentinos fue mucho más que un conductor de televisión: fue una forma particular, irreverente y profundamente curiosa de hacer periodismo.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P