La CGT resolvió reducir su participación en la movilización de este jueves frente al Congreso y concentrar toda su fuerza en la marcha de San Cayetano. La decisión se tomó después de que el Gobierno retirara del proyecto el capítulo que ampliaba la venta de tierras rurales a extranjeros. La central obrera considera que esa marcha atrás fue una derrota política de La Libertad Avanza y que el principal objetivo de la protesta ya se cumplió antes del inicio de la sesión. Por ese motivo, la presencia sindical durante el debate de la Ley de Propiedad Privada será apenas testimonial. La conducción evitó anunciar públicamente el repliegue porque no confiaba plenamente en que la Casa Rosada mantuviera su decisión. El temor era que el oficialismo intentara reincorporar algún artículo durante la negociación dentro del recinto. El cambio de estrategia también responde a una cuestión de volumen político. La CGT no quiere desgastar su aparato en dos movilizaciones consecutivas y decidió reservar gremios, micros y militancia para la peregrinación de este viernes 7 de agosto. La marcha partirá por la mañana desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, y avanzará hasta Plaza de Mayo junto con las dos CTA, la UTEP y organizaciones sociales. La jornada comenzará con la tradicional bendición de herramientas y tendrá como consignas centrales Tierra, Techo y Trabajo. A diferencia de la protesta por las tierras, la convocatoria de San Cayetano apunta directamente al corazón del programa económico de Javier Milei. Los sindicatos denunciarán la pérdida de puestos de trabajo, la caída del salario, el cierre de empresas y el desfinanciamiento de la asistencia social. La CGT entiende que el deterioro laboral ofrece un eje más amplio para confrontar con el Gobierno. La reforma de las tierras consiguió una victoria puntual, pero la crisis del empleo atraviesa a trabajadores registrados, informales, jubilados, comerciantes y pequeños empresarios. El sindicalismo también prepara una movilización al Ministerio de Economía para la segunda quincena de agosto. El objetivo será denunciar el crecimiento del endeudamiento familiar, que ya dejó a millones de personas fuera del sistema formal de crédito. Las organizaciones estiman que alrededor de siete millones de argentinos dejaron de ser considerados sujetos de crédito por no poder pagar sus préstamos. En los barrios populares, además, creció el endeudamiento con prestamistas informales y aplicaciones que cobran tasas difíciles de sostener. El plan de lucha continuará el 2 de septiembre, Día de la Industria, con una nueva movilización contra la caída de la actividad productiva y la destrucción del empleo. Después, la dirigencia sindical participará de la Semana Social organizada por la Iglesia en Córdoba. La CGT busca recuperar iniciativa después de meses de cautela y diferencias internas. La marcha de San Cayetano será una prueba para medir si logra reunir al sindicalismo tradicional con los movimientos sociales detrás de una agenda común. El Gobierno logró desactivar parcialmente la protesta de este jueves retirando la venta de tierras a extranjeros. Pero mañana tendrá enfrente una movilización potencialmente más grande, centrada en un problema que no puede eliminar de ningún proyecto: la falta de trabajo y el deterioro de los ingresos. La CGT eligió no gastar toda su fuerza en una batalla que considera ganada. Su verdadera apuesta será San Cayetano, donde intentará mostrar que el ajuste de Milei ya comenzó a encontrar una respuesta organizada en las calles.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P