La interna del peronismo atraviesa días decisivos y Axel Kicillof volvió a quedar en el centro de la escena. En medio de las actividades organizadas para reclamar por la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador bonaerense analiza participar del banderazo convocado para esta semana, un gesto que podría convertirse en una señal política hacia el kirchnerismo y, especialmente, hacia La Cámpora. La posibilidad comenzó a tomar fuerza en las últimas horas luego de varios contactos entre dirigentes de distintos sectores del peronismo que buscan mostrar una imagen de unidad en un momento particularmente delicado para el espacio. Cerca del mandatario provincial aseguran que aún no existe una decisión definitiva, pero tampoco descartan su presencia en la movilización. La definición quedará atada a la agenda oficial y a la evolución de las conversaciones políticas que se desarrollan por estas horas. El eventual desembarco de Kicillof en la protesta tendría un fuerte contenido simbólico. Desde hace meses la relación entre el gobernador y La Cámpora atraviesa momentos de tensión por las diferencias respecto de la estrategia electoral, el liderazgo futuro del peronismo y el armado político en la provincia de Buenos Aires. La discusión se profundizó después de que Cristina Kirchner quedara fuera de la competencia electoral. Mientras sectores cercanos a Máximo Kirchner impulsan una reorganización del espacio bajo la conducción política de la ex presidenta, el entorno de Kicillof sostiene que el peronismo necesita ampliar su base de sustentación y construir una alternativa capaz de enfrentar al gobierno de Javier Milei desde una agenda más amplia. Sin embargo, la gravedad del escenario político llevó a distintos referentes a intentar acercar posiciones. En ese contexto, la presencia del gobernador en el banderazo sería interpretada como una señal de respaldo a Cristina y como un gesto hacia la militancia kirchnerista, que reclama mayor compromiso de todos los sectores del movimiento. Desde La Plata intentan bajar el tono de las especulaciones. Aseguran que Kicillof nunca dejó de expresar su solidaridad con la ex presidenta y recuerdan que ha cuestionado públicamente el fallo judicial que derivó en su condena y posterior prisión domiciliaria. Sin embargo, reconocen que la relación con algunos sectores camporistas sigue atravesando momentos de tensión. La situación también impacta sobre el futuro electoral del peronismo. Intendentes, legisladores y dirigentes sindicales observan con preocupación la falta de definiciones sobre la estrategia para los próximos comicios y sobre quién ejercerá la conducción efectiva del espacio en la etapa que viene. Por ahora, Kicillof mantiene su estrategia de priorizar la gestión y evitar definiciones contundentes sobre el calendario electoral. Pero la movilización en apoyo a Cristina podría obligarlo a realizar un movimiento político que muchos dentro del peronismo consideran inevitable. El gobernador sabe que cualquier decisión será leída en clave interna. Si participa, enviará una señal de acercamiento hacia el kirchnerismo duro. Si se ausenta, volverán las críticas de quienes lo acusan de intentar construir un liderazgo propio tomando distancia de Cristina. En un peronismo atravesado por las disputas de poder, los gestos pesan tanto como las palabras. Y el banderazo por Cristina Kirchner amenaza con convertirse en una nueva prueba para la compleja relación entre Axel Kicillof y La Cámpora     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P