Una nueva denuncia sacude a la política patagónica y pone en el centro al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck. El eje del conflicto: la autorización de tres centrales hidroeléctricas vinculadas a capitales qataríes sin pasar por la Legislatura provincial. El proyecto está ligado a un emprendimiento en la zona de Baguales, en la cordillera rionegrina, donde un empresario de Qatar —asociado al extenista Gastón Gaudio— (muy amigo de Mauricio Macri quien lo promocionó en este negociado junto a Weretilneck en el 2017) impulsa un complejo turístico de alta gama que busca autoabastecerse de energía. Allí se planificaron tres pequeñas centrales hidroeléctricas sobre el arroyo Baguales, con concesiones de uso de agua pública por hasta 30 años.  El punto más sensible no es la obra en sí, sino cómo se autorizó. Según las denuncias, la habilitación se realizó mediante resoluciones administrativas del organismo provincial de aguas, sin tratamiento legislativo previo. Desde el Gobierno sostienen que no era necesaria una ley porque la energía generada será para uso privado y no para el sistema público.  Sin embargo, desde sectores políticos y ambientales cuestionan esa interpretación. Argumentan que el uso de recursos naturales como el agua —considerados bienes públicos— debería requerir aprobación legislativa, además de estudios ambientales más amplios, audiencias públicas y consulta a comunidades locales.  El trasfondo es más profundo. La Patagonia vuelve a quedar en el centro del debate por la extranjerización de recursos estratégicos y el avance de inversiones privadas en zonas sensibles. El caso Baguales combina todos los elementos de esa discusión: capital extranjero, uso de agua, impacto ambiental y decisiones administrativas que eluden controles políticos más amplios.  La polémica también se conecta con otras denuncias recientes sobre vínculos entre el gobierno provincial y capitales qataríes, lo que amplifica el ruido político y abre interrogantes sobre el manejo de inversiones en la región.  El conflicto recién empieza, pero deja una señal clara: cuando se discuten recursos naturales, ya no alcanza con argumentos técnicos. La pelea es política. Y en este caso, el eje vuelve a ser quién decide sobre el territorio y bajo qué reglas.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P