El ex presidente Mauricio Macri volvió a moverse en clave electoral y ya no descarta una candidatura presidencial para 2027. Sin embargo, el relanzamiento tuvo un arranque accidentado en Chaco, donde su primera escala dejó más dudas que certezas. La gira, pensada para reposicionar al PRO y recuperar protagonismo en el interior, comenzó con actos, reuniones y mensajes dirigidos tanto a la militancia como al gobierno de Javier Milei. Pero el tono zigzagueante fue evidente desde el inicio. Por un lado, Macri buscó mostrarse como sostén del rumbo económico libertario. “No vamos a cuestionar el rumbo”, aseguró ante la militancia, marcando que el PRO no será oposición directa.  Pero al mismo tiempo dejó advertencias. Habló de la necesidad de “no callarse” y lanzó que “el silencio traiciona el cambio”, en un mensaje que apuntó tanto a la interna del PRO como al propio oficialismo.  Ese doble discurso expone el problema de fondo: Macri intenta diferenciarse sin romper, marcar presencia sin confrontar y construir poder sin dinamitar los puentes con Milei. El contexto tampoco ayudó. La visita a Chaco —donde fue recibido por el gobernador Leandro Zdero— dejó señales de incomodidad política y un clima lejos del relanzamiento contundente que buscaba el ex mandatario.  Además, el trasfondo es claro: en el PRO crece la idea de que Macri “se siente necesario” y empieza a evaluar seriamente volver a competir. Pero esa posibilidad convive con un escenario complejo, donde el partido todavía no termina de ordenarse y su relación con La Libertad Avanza sigue siendo ambigua. Así, el debut dejó una foto que sintetiza el momento del macrismo: intención de volver al poder… pero sin una estrategia del todo definida. Macri volvió a la cancha. Pero su primer paso en esta nueva etapa mostró que el camino a 2027 está lejos de ser lineal.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P