Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, festeja señales positivas en el frente financiero, el foco ya no está solo en la macro: empieza a correrse hacia la política y, especialmente, hacia 2027.   El Gobierno logró respaldo de organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y el BID para refinanciar deuda y evitar usar reservas, lo que permitió una baja del riesgo país hasta niveles cercanos a los 519 puntos, con una caída significativa en el último mes.    Ese dato es clave para el relato oficial: muestra cierto orden financiero y le da aire al programa económico en el corto plazo. Pero no alcanza. Porque mientras baja el riesgo país, aparece otro concepto que el propio oficialismo instaló: el “riesgo kuka”. Es decir, el temor del mercado a un eventual regreso del peronismo al poder.   Caputo lo viene repitiendo hace semanas. Según su lectura, una parte importante del riesgo país —alrededor de 300 puntos— no responde a variables económicas, sino a la incertidumbre política de cara a 2027.    La lógica es simple: los inversores confían más en la deuda que vence durante el mandato de Milei que en aquella que se paga después. Cuanto más lejos en el tiempo, más pesa la posibilidad de un cambio de gobierno.   Ahí aparece el verdadero problema del modelo.   El plan económico no se juega solo en la inflación, el dólar o el déficit. Se juega también en la expectativa política. Y hoy el mercado no está comprando del todo el escenario de continuidad del mileísmo.   En paralelo, el peronismo empieza a moverse. En el Congreso impulsa proyectos para amortiguar el impacto del ajuste y, en lo económico, intenta articular un programa alternativo que pueda disputar sentido frente al modelo de Caputo.    El escenario es doble: por un lado, un Gobierno que busca estabilizar y llegar competitivo a 2027; por otro, una oposición que todavía no tiene liderazgo claro, pero sí espacio para crecer si el malestar social se profundiza.   Caputo lo expresa a su manera, con tono provocador: asegura que el “riesgo kuka” es exagerado o incluso inexistente, y que el peronismo podría convertirse en una fuerza irrelevante en las próximas elecciones.  Pero el mercado no piensa igual.   Y ahí está la tensión central: mientras el Gobierno intenta bajar el riesgo país con disciplina fiscal y apoyo internacional, los inversores siguen mirando la política como el factor decisivo.   Porque en Argentina, más que en otros países, la economía nunca se explica sola. Y en ese juego, el verdadero termómetro no es solo cuánto baja el riesgo país…sino cuánto pesa el miedo a lo que puede venir después.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P