La pelea por el control de la Justicia sumó un nuevo capítulo que expone tensiones dentro del propio sistema. El juez de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz quedó en el centro de la escena tras frenar un concurso clave en el Consejo de la Magistratura mientras, en paralelo, impulsa cambios en el mecanismo de selección de jueces.   El movimiento no es aislado. Según trascendió, Rosenkrantz actúa en sintonía con Ricardo Lorenzetti para avanzar en una reforma del reglamento de concursos que define cómo se eligen los magistrados en la Argentina.    La iniciativa busca modificar los criterios de evaluación, con un foco mayor en el mérito académico y menor margen para la discrecionalidad política. Es un cambio profundo en un sistema históricamente atravesado por negociaciones y acuerdos entre distintos sectores del poder.   Sin embargo, el conflicto surge por el timing. Mientras se discuten esas reformas, un concurso clave quedó virtualmente paralizado, lo que generó malestar dentro del Consejo de la Magistratura y en sectores judiciales que ven en esa jugada una maniobra para ganar tiempo y reordenar el tablero.   El trasfondo es político. La discusión por los concursos no es solo técnica: define quiénes serán los jueces en causas sensibles que atraviesan al poder político, económico y mediático. Por eso, cada movimiento en el Consejo se interpreta como una jugada estratégica.   Además, la reforma del sistema de selección ya está en agenda. En los próximos días se debatirán múltiples proyectos —incluido uno impulsado por la propia Corte— que buscan cambiar el reglamento para reducir la discrecionalidad y priorizar criterios objetivos en la designación de jueces.    Pero ese objetivo convive con una disputa más profunda: quién controla ese proceso. Dentro del Gobierno, la Justicia es un terreno clave. Y dentro de la Corte, las internas también juegan fuerte. En ese cruce, Rosenkrantz aparece como un actor central que no solo interviene en fallos, sino también en la arquitectura del sistema judicial. El freno al concurso y la presión por cambiar las reglas muestran que la batalla por los tribunales ya está en marcha. Y que, más allá de los discursos sobre transparencia o mérito, lo que está en juego es el control del poder judicial en un momento de máxima tensión política.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P