Provincias y CABA

Kicillof busca recuperar fondos y tensiona la relación con Milei

La Provincia denuncia una pérdida millonaria de recursos y apunta al recorte de transferencias nacionales.

  • 29/03/2026 • 06:42

El gobernador bonaerense Axel Kicillof salió a redoblar la presión sobre el gobierno de Javier Milei en medio de una disputa cada vez más abierta por los recursos. En La Plata aseguran que la provincia atraviesa una pérdida histórica de fondos nacionales y buscan recuperar parte de ese flujo para sostener la gestión.


El diagnóstico es contundente.

Según el gobierno bonaerense, desde la llegada de Milei a la Casa Rosada se acumula una deuda superior a los 22 billones de pesos en concepto de transferencias interrumpidas, programas recortados y obras públicas paralizadas. 


La caída no es abstracta.

Impacta directamente en áreas sensibles como seguridad, transporte, educación y previsión social, donde la Provincia reclama fondos que, sostiene, estaban comprometidos por la Nación. 


Uno de los puntos más críticos es el recorte de transferencias automáticas.

Solo en febrero, la coparticipación federal destinada a Buenos Aires registró una caída de 100.000 millones de pesos, en un contexto donde la recaudación también muestra signos de deterioro. 


Pero el conflicto no termina ahí.

En paralelo al reclamo bonaerense, el Gobierno nacional avanzó con la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por unos 47.000 millones de pesos entre distintas provincias. Buenos Aires, sin embargo, quedó afuera del reparto, mientras distritos alineados con la Casa Rosada resultaron beneficiados. 


Ese dato encendió la polémica.

Porque desde el entorno de Kicillof interpretan que no se trata solo de un ajuste fiscal, sino de una lógica política en la asignación de recursos.


La frase que circula en La Plata sintetiza esa mirada:

“a los amigos, fondos; a los adversarios, recortes”.


El trasfondo es claro.

La Provincia de Buenos Aires concentra casi el 40% de la población del país y depende en gran medida de los recursos nacionales para sostener su estructura estatal, donde el gasto en salarios y jubilaciones representa una porción central del presupuesto.


En ese contexto, la caída de fondos no solo afecta la gestión diaria. También condiciona el escenario político. Porque Kicillof no solo gobierna. También se posiciona. Y esta disputa lo ubica como uno de los principales opositores al modelo económico de Milei.

 

La pelea por los fondos expone una de las tensiones estructurales del sistema político argentino: la dependencia de las provincias respecto del poder central. Cuando los recursos se convierten en herramienta de negociación —o de presión—, el federalismo deja de ser un principio y pasa a ser una disputa permanente.
 

El Gobierno puede argumentar orden fiscal y equilibrio de cuentas. La Provincia, ajuste y discriminación. Pero en el fondo, lo que está en juego es otra cosa: quién define las prioridades del Estado. Y cuando esa discusión se traslada al terreno de los recursos, el conflicto deja de ser técnico y se vuelve inevitablemente político.

 

 

 

 

 

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