La Libertad Avanza —que ya gobierna con mayoría funcional en el Congreso y despliega reformas conflictivas en temas laborales y económicos— ahora voltea su mirada hacia las universidades. El lanzamiento de su frente universitario no es un gesto simbólico: es un plan para disputar espacios de poder cultural y político dentro de la UBA, tradicional semillero de dirigentes y referentes de múltiples corrientes políticas.   La iniciativa tiene dos objetivos claros. El primero, incorporar a la juventud al proyecto político oficialista, capitalizando el descontento de sectores estudiantiles con fuerzas tradicionales que históricamente dominaron los centros de estudiantes. El segundo, generar redes de activismo académico que puedan traducirse en estructura política territorial y electoral, potenciando la presencia de La Libertad Avanza en ámbitos donde hasta ahora no tenía un protagonismo orgánico tan marcado.   El espacio oficialista viene de fuertes tensiones sociales y gremiales —como las protestas de sectores sindicales y sociales contra la reforma laboral— y ahora busca equilibrar su estrategia con una intervención más directa en espacios formativos. La UBA, por su peso histórico, no solo es un campo de formación, sino un escenario donde se construyen narrativas, liderazgos y redes que trascienden el ambiente universitario.   No es casualidad que el oficialismo busque presencia allí: las universidades públicas son tradiciones de pensamiento crítico, debate político y movilización, y disputar espacios allí permite a La Libertad Avanza legitimarse ante nuevos públicos y reproducir su discurso más allá de los mecanismos tradicionales del poder.   Para críticos del Gobierno, la movida también tiene otra lectura: representa una expansión ideológica con tono estratégico, que no solo busca cargos estudiantiles sino posicionar una narrativa afín al proyecto oficialista desde etapas tempranas de formación. Esta tendencia, sostienen, contribuye a militarizar espacios académicos con lógicas políticas de partido que pueden tensionar la autonomía universitaria y la pluralidad interna.   La creación de un frente universitario también se inscribe en una lógica más amplia: el oficialismo parece decidido a intervenir activamente en todos los frentes sociales e institucionales posibles, ya sea en el Congreso, en el Poder Judicial con acciones legales, en conflictos laborales o ahora en espacios académicos. No se trata únicamente de ganar adhesión estudiantil, sino de estructurar una presencia política sostenida en ámbitos donde se forman futuros líderes y dirigentes.   Mientras tanto, sectores opositores alertan sobre los riesgos de esta estrategia, que consideran una forma de consolidar hegemonía política más allá del voto y de los espacios de representación formal. Para ellos, una presencia oficialista demasiado activa en universidades podría desdibujar el rol crítico e independiente que estas instituciones deben tener frente al poder político de turno.   El frente universitario de La Libertad Avanza ya está en marcha y se prepara para disputar cargos en la UBA: cuerpos estudiantiles, centros de estudiantes y espacios de representación. La jugada es clara y ambiciosa, y marca otro capítulo de la expansión política del oficialismo dentro de esferas que tradicionalmente se consideraban territorios de otras fuerzas.   La política educativa y universitaria, hasta ahora más periférica en la agenda oficial, entra de lleno en la estrategia de un Gobierno que no solo quiere gobernar, sino modelar           Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P