La movilización frente al Congreso y el paro convocado contra la reforma laboral no fueron el punto final, sino el comienzo de una nueva etapa de tensión entre la CGT y el Gobierno de Javier Milei. Según lo publicado por Infobae, la central obrera ahora discute cómo continuar el plan de lucha en un escenario complejo: presión de las bases, diferencias entre los sectores dialoguistas y combativos, y un oficialismo que logró avanzar en Diputados pese al rechazo gremial.   En la conducción cegetista se debate si escalar hacia un paro general más contundente o sostener una estrategia de movilizaciones sectoriales y negociación indirecta. No todos piensan igual. Mientras algunos dirigentes sostienen que el Gobierno solo entiende el lenguaje de la confrontación, otros temen que una radicalización sin resultados concretos termine debilitando al movimiento obrero.   El eje de la discusión interna no es menor: cómo enfrentar una reforma laboral que, según la CGT, modifica reglas centrales del vínculo entre trabajadores y empleadores. En paralelo, el oficialismo insiste en que los cambios buscan modernizar el sistema y generar empleo, y acusa a la dirigencia sindical de defender privilegios.   Infobae señala que la central obrera atraviesa un debate estratégico que podría impactar en su cohesión. La pregunta es si habrá una conducción unificada capaz de sostener una postura firme o si emergerán fracturas entre los sectores más duros y aquellos que prefieren mantener canales abiertos con el Ejecutivo.   En ese contexto, el sindicalismo se enfrenta a un dilema clásico pero urgente: confrontar con el riesgo de desgaste o negociar con el riesgo de quedar desdibujado ante sus bases. La reforma laboral no solo tensiona la relación con el Gobierno; también pone a prueba el liderazgo interno de la CGT y su capacidad de mantener unidad en un escenario político cada vez más polarizado.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P