Macroeconomía

Embajador en Washington califica de “absurda” la crítica de Kicillof al tratado

El embajador argentino en EE.UU., Alec Oxenford, defendió con firmeza el acuerdo comercial que negocia el gobierno con Washington y respondió al gobernador bonaerense Axel Kicillof diciendo que sus críticas “son absurdas”. La tensión entre Nación y Provincia escala mientras se ajustan los términos de la alianza. 

  • 17/11/2025 • 14:29

 

El embajador Alec Oxenford sostuvo este lunes que el acuerdo comercial entre Argentina y los Estados Unidos “es una oportunidad única” y negó que el mismo vaya a perjudicar a la provincia de Buenos Aires, contradiciendo directamente las críticas del gobernador Kicillof. 

 

En declaraciones a los medios, Oxenford señaló que el trato hace hincapié en el “acceso de las carnes argentinas al mercado de EE.UU.” y que ese componente beneficia claramente a las provincias productoras. “Así que es absurdo ver esto como una mala noticia”, afirmó. 


Con respecto a las objeciones de Kicillof, quien cuestionó que el acuerdo sea “la cesión de soberanía y la entrega de la industria”, el diplomático retrucó: “La provincia de Buenos Aires no está particularmente bien. No sé si queda mucho por destrozar… Esto se va a entender en detalle”. 

 

Oxenford además agregó que “salimos del estatismo y del populismo” con este giro en la política comercial internacional, y que esperan que la legislación argentina sea adaptada para “facilitar el flujo de bienes, inversiones y datos”. 

 

El anuncio del tratado entre la Javier Milei-administración y Estados Unidos generó fuertes reacciones. Por un lado, la Nación lo presenta como un paso decisivo hacia la inserción global de Argentina y un reconocimiento internacional de su política económica. Por otro, sectores industriales, algunos gobernadores —en particular Kicillof en Buenos Aires— advierten sobre los riesgos para la industria local, la soberanía y la dependencia externa. 

 

Esta intervención del embajador no es solo un ajuste diplomático: simboliza cómo el Gobierno empuja la narrativa de apertura global y mercado libre, al tiempo que limita el espacio de crítica interna.

Al calificar de “absurdas” las objeciones de Kicillof, el oficialismo exhibe que el debate ya no es solo económico, sino también de legitimación política: ¿quién define el rumbo de Argentina: Nación o provincias?

La disyuntiva es clara: apertura comercial con EE.UU. vs. protección de la industria nacional. El embajador toma partido por el primero y plantea que la provincia productora “no tiene excusas” para rechazarlo. Esto tensiona el federalismo.

Finalmente, si el tratado se firma y las leyes cambian, el poder del Ejecutivo nacional y del bloque parlamentario oficialista se verá fortalecido. Pero si genera efectos adversos en industria o empleo, el desgaste podría traducirse en conflictos político-territoriales.


Si el acuerdo avanza conforme al plan, Argentina podría acceder a inversiones, tecnología y mercados difíciles hasta ahora. Pero la contrapartida puede ser mayor competencia para la industria, recortes regulatorios y mayor exposición externa.

 

Para Buenos Aires, si la provincia queda en el costado o resulta damnificada, Kicillof y su espacio político podrían capitalizar el malestar y generar una fractura con el oficialismo nacional.

 

En el plano institucional, el embajador deja claro que la política exterior y comercial está alineada con la Casa Rosada y no con un consenso federal amplio. Esto puede reducir la autonomía provincial y aumentar la centralización.

 

En términos de poder político, la defensa vigorosa del embajador posiciona al Gobierno en ofensiva. Si falla la imagen o los resultados tardan,

 

 

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