El gobierno de Javier Milei atraviesa horas de máxima tensión política, y ahora la tormenta golpea directo al corazón de las relaciones internas en la Casa Rosada. Guillermo Francos, jefe de Gabinete y uno de los hombres de mayor confianza presidencial, debió dar marcha atrás y pedir perdón a la vicepresidenta Victoria Villarruel, luego de haberla señalado como la persona que acercó al ex titular de la ANDIS, Diego Spagnuolo, al espacio libertario.               En su cuenta de X, Francos escribió: “En una entrevista, y por una mala interpretación mía, di a entender que Victoria Villarruel habría acercado a Diego Spagnuolo al espacio de La Libertad Avanza. La Vicepresidente me hizo notar que ese dato no es correcto y lo rectifico públicamente”.   La aclaración no pasó inadvertida. Llegó apenas horas después de que el propio Milei hubiera dejado correr la versión de que Villarruel fue responsable del desembarco de Spagnuolo, hoy epicentro de la causa judicial por coimas en la compra de medicamentos para discapacitados.   La situación expone un doble filo: Francos no solo se desdijo, sino que también deslizó que el propio presidente podría haberle mentido al poner en su boca esa acusación. Y en política, un pedido de perdón no es solo un gesto de cordialidad: es también un síntoma de fractura.   El episodio agrava la ya tirante relación entre Milei y su vice. No hay que olvidar que, semanas atrás, el presidente la tildó de “burra traidora” y hasta insinuó que Villarruel buscaba armarle un golpe institucional. Que ahora Francos haya tenido que retractarse públicamente fortalece a la vice en medio de la tormenta y debilita la narrativa presidencial.   Según reveló LPO, en realidad fue José Luis Espert quien presentó a Spagnuolo en los primeros tiempos de La Libertad Avanza. El economista liberal, que encabeza la lista bonaerense, se siente directamente perjudicado por el escándalo y no lo oculta: “Me cagaron la campaña”, repitió en privado.   La mala praxis comunicacional se repite. Ya el día anterior, el gobierno había quedado en ridículo al difundir datos erróneos sobre el traspaso de la ANDIS de un ministerio a otro. Ahora, con el desmentido de Francos, el desconcierto libertario se vuelve aún más evidente.   Lo ocurrido con Francos y Villarruel no es un hecho aislado: es la radiografía de un gobierno donde las lealtades internas se sostienen con alfileres. Milei, en lugar de ordenar a su tropa, alienta un clima de sospechas y acusaciones cruzadas que terminan debilitando a sus propios socios. En este caso, la vice —que ya venía golpeada por el destrato presidencial— quedó fortalecida, mientras Francos expuso un nivel de improvisación que erosiona la credibilidad del gobierno.(Podés leer:¨Milei fulmina a Villarruel: “Traidora” por no frenar al Senado rebelde¨) El pedido de perdón de Francos es, en los hechos, una confesión política: el presidente y su entorno ya no pueden controlar el relato, y las internas libertarias empiezan a estallar a cielo abierto, justo cuando la causa Spagnuolo amenaza con seguir escalando en la Justicia.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P