La interna del Gobierno volvió a quedar expuesta por uno de los temas más sensibles de la agenda social. Patricia Bullrich salió a cuestionar públicamente a Luis Caputo después de descubrir que el proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso incluía modificaciones en materia de discapacidad que no habían sido informadas previamente a la mesa política de la Casa Rosada. El malestar de Bullrich tiene un componente político particularmente delicado. La senadora preside el bloque de La Libertad Avanza y participa de la mesa donde el oficialismo pretende ordenar su estrategia parlamentaria, pero aseguró que allí nunca se discutieron las modificaciones que finalmente aparecieron en el proyecto enviado por Economía. “No nos enteramos, es la verdad”, reconoció al describir una descoordinación que terminó colocando a los legisladores libertarios en una posición incómoda frente a sus propios aliados. Bullrich fue todavía más lejos al explicar las consecuencias de esa metodología. Señaló que cuando un jefe de bloque negocia con otras fuerzas sin conocer lo que posteriormente enviará el Ejecutivo corre el riesgo de aparecer ante sus interlocutores como alguien que los engaña, aun cuando tampoco haya tenido acceso a la información. Por eso reclamó corregir el funcionamiento interno y advirtió que episodios de ese tipo terminan deteriorando las relaciones políticas. El problema estalló porque el Presupuesto 2027 propone modificaciones sobre la Ley de Emergencia en Discapacidad que el Congreso había sancionado en 2025, que fue vetada por Milei y posteriormente ratificada por ambas cámaras. Entre los cambios aparece la eliminación del artículo 7 bis, que establece la actualización automática y mensual por inflación de los pagos a prestadores, además de modificaciones sobre el nomenclador utilizado para determinar los valores de las prestaciones. La decisión de Economía sorprendió especialmente porque en Diputados ya existía una negociación política para discutir la continuidad del régimen. La diputada Silvana Giudici, cercana a Bullrich, trabajaba con sectores aliados en una alternativa para extender la emergencia cuando apareció el proyecto presupuestario con cambios que no habían sido comunicados previamente. El episodio muestra una falla concreta en el mecanismo que Karina Milei había diseñado precisamente para evitar estas situaciones. La mesa política está integrada, entre otros, por la propia hermana presidencial, Bullrich, Caputo, Diego Santilli, Martín Menem, Santiago Caputo y Eduardo “Lule” Menem, y tiene entre sus objetivos coordinar las iniciativas antes de que lleguen al Congreso. Sin embargo, una modificación de alta sensibilidad política terminó llegando al Parlamento sin que la jefa del bloque oficialista en el Senado conociera previamente su contenido. La discusión por discapacidad se suma además a las diferencias que Bullrich ya venía mostrando con la conducción libertaria. Apenas un día antes había reconocido públicamente que el Gobierno no tiene garantizados los votos para eliminar las PASO, justamente cuando Karina Milei había ordenado acelerar el proyecto. La declaración generó malestar dentro de la Casa Rosada porque dejó expuesta una debilidad legislativa que el oficialismo prefería mantener dentro de la negociación. Las diferencias no significan por sí mismas una ruptura política, pero muestran que la mesa creada para disciplinar al oficialismo no consiguió eliminar las tensiones entre sus principales figuras. Bullrich necesita negociar diariamente con senadores y aliados, mientras Economía impulsa medidas con impacto fiscal y Karina intenta mantener bajo control la estrategia parlamentaria. Cuando esas tres necesidades no están coordinadas, el conflicto termina trasladándose directamente al Congreso. En el caso de discapacidad, el costo es todavía mayor porque el oficialismo venía intentando reconstruir puentes después de una larga disputa con prestadores, familiares y organizaciones del sector. La Ley de Emergencia fue uno de los grandes conflictos legislativos de 2025: Milei la vetó, pero la oposición consiguió reunir las mayorías necesarias para insistir con la norma. Ahora el Presupuesto vuelve a abrir parte de aquella discusión. Bullrich decidió no defender automáticamente la iniciativa. Aclaró que Diputados deberá discutir primero el proyecto y que el Senado actuará posteriormente como cámara revisora, dejando abierta la posibilidad de que los artículos sean modificados antes de llegar a su bloque. Su intervención funciona así como una advertencia hacia Economía, pero también como una señal hacia los legisladores aliados con los que necesita reconstruir confianza. El conflicto revela además un problema de gobernabilidad que excede la discusión presupuestaria. Milei necesita aprobar el Presupuesto 2027, avanzar con la eliminación de las PASO y sostener acuerdos con gobernadores y bloques provinciales, pero cada negociación requiere interlocutores capaces de garantizar que aquello que acuerdan con la oposición después será respetado por el Ejecutivo. Bullrich puso justamente ese problema sobre la mesa. Si la conducción parlamentaria desconoce modificaciones relevantes hasta que los proyectos ingresan formalmente al Congreso, su margen para negociar con aliados se reduce y aumenta la posibilidad de que acuerdos construidos durante semanas queden desarmados por decisiones tomadas desde otra área del Gobierno. La discusión por discapacidad terminó mostrando entonces algo más profundo que una diferencia entre Bullrich y Caputo. La Casa Rosada creó una mesa política para ordenar decisiones, anticipar conflictos y contar los votos antes de avanzar, pero uno de los principales proyectos del año llegó al Congreso con cambios que una integrante central de esa misma mesa asegura no haber conocido. El Presupuesto todavía puede modificarse durante el tratamiento parlamentario y será allí donde se defina finalmente qué ocurre con las normas vinculadas a discapacidad. Pero el episodio ya dejó una consecuencia política concreta: Bullrich hizo pública una falla en la coordinación interna y advirtió que esas decisiones deterioran la confianza con los aliados justo cuando Milei más necesita sus votos.Queda más fuerte poniendo el foco en Caputo-Bullrich y el fracaso de coordinación de la mesa política, sin presentar como probado que exista una ruptura definitiva dentro del Gobierno.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P