Jorge Macri decidió meterse en uno de los terrenos que Javier Milei considera prácticamente propio: la relación política con Estados Unidos. El jefe de Gobierno porteño desembarcó en Washington acompañado por Cristian Ritondo y una comitiva de funcionarios del PRO, donde mantuvo reuniones con integrantes de la administración de Donald Trump, legisladores republicanos, empresarios e inversores. La gira tuvo una agenda institucional, pero también dejó una señal política hacia la Casa Rosada: el macrismo conserva contactos propios y no necesita de Milei para llegar al poder norteamericano. El encuentro más importante fue con Christopher Landau, subsecretario de Estado y uno de los funcionarios con mayor conocimiento de América Latina dentro de la administración estadounidense. Macri estuvo acompañado por Ritondo, el jefe de Gabinete porteño Gabriel Sánchez Zinny y el secretario general Fulvio Pompeo. Allí conversaron sobre seguridad, crecimiento económico, inversiones y el posicionamiento regional de la Argentina. La composición de la delegación tampoco fue casual. Ritondo preside el PRO bonaerense y conduce su bloque en Diputados, mientras Macri controla el partido en la Ciudad. Ambos representan las dos estructuras territoriales más importantes que conserva el macrismo y que La Libertad Avanza necesita si pretende construir una alianza competitiva en los principales distritos durante 2027. Macri aprovechó la gira para mostrar coincidencias con varios de los ejes internacionales de Trump, entre ellos la seguridad regional, las inversiones en minerales críticos y una relación más estrecha con Washington. También sostuvo ante sus interlocutores que el PRO pretende acompañar un rumbo de mayor cercanía con Estados Unidos y evitar cambios bruscos en la orientación internacional argentina. La jugada toca directamente uno de los principales activos políticos que Milei intenta exhibir. Desde que llegó a la Presidencia convirtió su cercanía con Trump y con sectores republicanos en uno de los pilares de su política exterior y presentó ese vínculo como una ventaja diferencial de su Gobierno. Jorge Macri busca demostrar ahora que esa relación no pertenece exclusivamente al libertario y que el PRO mantiene canales históricos propios con Washington. La gira comenzó en Miami y continuó en la capital estadounidense, donde el jefe porteño también mantuvo contactos con legisladores y expuso ante estudiantes de Georgetown, inversores convocados por Citi y representantes del Atlantic Council. La agenda permitió al PRO presentarse ante distintos sectores del establishment norteamericano como una fuerza con estructura territorial, experiencia de gobierno y voluntad de conservar una relación estratégica con Estados Unidos. Pero Macri no viajó a Washington para romper con Milei. Por el contrario, tanto él como Ritondo ratificaron ante sus interlocutores que pretenden avanzar hacia algún tipo de entendimiento entre el PRO y La Libertad Avanza para las presidenciales de 2027. El jefe porteño aseguró que funcionarios e inversores norteamericanos recibieron favorablemente la posibilidad de un acuerdo porque buscan previsibilidad sobre el rumbo argentino. Ahí aparece la parte más sofisticada de la maniobra. El PRO quiere acordar con Milei, pero no pretende hacerlo después de ser absorbido por La Libertad Avanza. Necesita demostrar que todavía conserva votos, territorio, dirigentes y relaciones internacionales propias para sentarse a negociar desde una posición de mayor fortaleza. La tensión es especialmente visible en la Ciudad. Karina Milei intenta expandir La Libertad Avanza sobre el principal bastión histórico del macrismo y dirigentes libertarios mantienen recorridas y críticas contra la administración porteña. Jorge Macri, mientras tanto, necesita defender su autonomía sin quedar ubicado como un opositor frontal a un Gobierno con el que comparte buena parte de su orientación económica y geopolítica. Washington aparece entonces como otro escenario de esa disputa. Milei construyó durante estos años una relación personal y política muy estrecha con Trump, pero Macri intenta demostrar que Estados Unidos no tiene un único interlocutor argentino. La foto con Landau y las reuniones con legisladores republicanos buscan instalar precisamente esa idea. El movimiento también adquiere relevancia porque la Casa Rosada atraviesa dificultades para sostener la relación con todos sus aliados internos. El Gobierno necesita votos del PRO en el Congreso y estructura territorial para 2027, mientras Karina intenta al mismo tiempo quedarse con el control de las candidaturas y ampliar el sello libertario sobre distritos donde el macrismo todavía conserva poder. Para el PRO, aceptar un acuerdo sin preservar identidad significaría correr el riesgo de convertirse definitivamente en una fuerza subordinada. Por eso Jorge Macri y Ritondo intentan mostrar que pueden acompañar determinadas reformas de Milei y compartir su orientación internacional sin renunciar a una construcción propia. La relación con Estados Unidos se convierte así en una pieza más de la negociación por 2027. Milei quiere llegar a la elección exhibiendo a Trump como su principal aliado internacional, mientras el macrismo empieza a mostrar que también puede sentarse directamente con los funcionarios de Washington y ofrecer garantías sobre el rumbo político argentino. Jorge Macri no fue a Estados Unidos para declararle la guerra a Milei, sino para mejorar su posición antes de sentarse a negociar con él. La diferencia es importante: el PRO parece dispuesto a discutir una alianza, pero pretende hacerlo demostrando que todavía posee poder propio y que la relación con Washington tampoco es patrimonio exclusivo de la Casa Rosada.Así queda más fuerte el eje competencia + negociación: Jorge Macri no aparece como un opositor a Milei, sino intentando evitar que el PRO llegue debilitado y subordinado al acuerdo de 2027.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P