Raúl Jalil empezó a tomar distancia de la estrategia que Javier Milei había diseñado para Catamarca. El gobernador decidió que no buscará un tercer mandato en 2027 y respaldará al intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, Gustavo Saadi, como candidato para sucederlo, una definición que golpea los planes de la Casa Rosada y también reordena la interna del peronismo provincial. La decisión está tomada pese a que dentro del Gobierno nacional existía interés en que Jalil intentara continuar otros cuatro años. La buena relación que construyó con la administración libertaria lo convirtió en uno de los gobernadores peronistas más importantes para Milei en el Congreso, donde sus legisladores acompañaron diferentes iniciativas oficiales y permitieron a la Casa Rosada compensar su debilidad parlamentaria. Jalil, sin embargo, no quiere forzar una nueva candidatura. La Constitución de Catamarca no establece por sí misma un límite que cierre completamente esa posibilidad, pero una ley provincial sancionada en 2023 fijó restricciones a las reelecciones consecutivas y abrió una discusión jurídica sobre cómo deben computarse los mandatos. El gobernador decidió evitar una interpretación que pudiera terminar judicializada y sostiene que llegó el momento de promover un recambio generacional. El elegido para continuar el proyecto será Saadi, actual intendente de la capital provincial. El armado se apoya además en un entendimiento con la exgobernadora Lucía Corpacci, lo que obliga a Jalil a preservar su alianza territorial con un sector del peronismo que mantiene una relación mucho más estrecha con la conducción nacional del PJ que la que él construyó durante los últimos años. Ese equilibrio empieza a complicar la estrategia libertaria. Jalil mantuvo una relación fluida con la Casa Rosada, negoció directamente con Diego Santilli y Luis Caputo y fue considerado durante buena parte de la gestión como uno de los gobernadores disponibles para aportar votos cuando el oficialismo los necesitaba. Pero su futuro político ya no depende de conseguir el respaldo de Milei para permanecer en la gobernación. El cambio adquiere especial importancia por la discusión sobre las PASO. El Gobierno pretende eliminar definitivamente las primarias nacionales y Karina Milei convirtió esa reforma en una condición central para negociar futuras alianzas electorales con los gobernadores. El problema es que La Libertad Avanza todavía no tiene garantizados los votos necesarios en el Senado y Jalil puede convertirse en uno de los actores decisivos. El catamarqueño nunca fue un defensor de las PASO. Las definió como una encuesta demasiado cara y sostiene que las internas partidarias deberían resolver las candidaturas sin obligar al conjunto de la sociedad a participar de las disputas internas. Esa posición lo acercaba naturalmente al proyecto libertario, pero ahora dejó en suspenso su acompañamiento y empezó a exigir condiciones antes de comprometer sus legisladores. La principal condición pasa por los subsidios energéticos. Jalil quiere que el Gobierno cumpla primero el acuerdo alcanzado con los gobernadores del Norte para aumentar los topes de consumo eléctrico subsidiado en las denominadas zonas cálidas, una compensación negociada mientras la Casa Rosada impulsa la reducción de beneficios sobre el gas en las zonas frías. Hasta que esa promesa no se concrete, el gobernador no garantiza su apoyo a la reforma electoral. La secuencia deja al descubierto otra contradicción del Gobierno. Milei llegó al poder prometiendo terminar con la negociación tradicional entre la Nación y las provincias, pero ahora necesita intercambiar recursos, obras, decisiones energéticas y expectativas electorales para conseguir los votos que no tiene en el Congreso. En el caso de Jalil, la negociación quedó prácticamente explicitada: primero deberá aparecer la respuesta para las provincias del Norte y después se discutirá el acompañamiento a las PASO. La Casa Rosada también juega fuerte. Desde el oficialismo hicieron saber que aquellos gobernadores que no acompañen la eliminación de las primarias podrían quedar afuera de futuros acuerdos electorales con La Libertad Avanza. Karina Milei pretende utilizar las alianzas de 2027 como una herramienta para disciplinar a los mandatarios provinciales durante la discusión legislativa de los próximos meses. Pero Jalil empieza a tener menos razones para aceptar esa presión. Ya no necesita negociar una eventual candidatura a gobernador con el mileísmo y su prioridad pasa a ser garantizar la sucesión de Saadi, preservar el acuerdo provincial con Corpacci y conseguir una banca propia en el Senado. El primer lugar de la lista justicialista quedaría reservado para él, mientras la exgobernadora podría ocupar el segundo. Ese movimiento puede volver todavía más complejo su vínculo con el peronismo nacional. Máximo Kirchner fue uno de los dirigentes que más duramente cuestionó al gobernador por sus acuerdos con Milei, mientras otros sectores del PJ consideran que recuperarlo resulta fundamental para reconstruir una mayoría opositora. Desde la cumbre realizada por el peronismo surgió precisamente la decisión de intentar acercarlo nuevamente, aprovechando la buena relación que mantiene con Gerardo Zamora. Jalil, por ahora, evita entregarse completamente a cualquiera de los dos polos. Mantiene abierta la negociación con Milei, conserva su estructura dentro del PJ y administra los votos de sus legisladores según los intereses de Catamarca. Esa posición le permitió ganar peso durante un Congreso fragmentado y ahora puede darle todavía más capacidad de negociación cuando el Gobierno necesita desesperadamente aprobar su reforma electoral. La decisión de no buscar otro mandato modifica además el cálculo de la Casa Rosada para 2027. Milei esperaba conservar gobernadores peronistas dialoguistas que ayudaran a dividir al PJ y garantizaran apoyos legislativos, pero Jalil comienza a mirar su futuro desde otro lugar: una banca en el Senado y la continuidad de su espacio provincial mediante Saadi. El gobernador todavía puede acompañar la eliminación de las PASO y seguir negociando leyes con el Gobierno, pero ya dejó claro que sus votos no serán gratuitos ni automáticos. Antes quiere que Milei cumpla con los compromisos asumidos con el Norte y reclama además un consenso más amplio entre los gobernadores para avanzar con la reforma. La Casa Rosada quiso convertir la elección de 2027 en una herramienta para disciplinar aliados, pero en Catamarca esa presión empieza a perder eficacia. Jalil renunció a la reelección que Milei quería para él, prepara su desembarco en el Senado y ahora tiene en sus manos votos que el oficialismo necesita. En lugar de asegurar un aliado, el Gobierno quedó obligado a volver a negociar con un gobernador que cada día tiene menos motivos para obedecerlo.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P