Política

Cristina prepara el 17 de Octubre y presiona a Kicillof

El kirchnerismo prepara un acto para el Día de la Lealtad y espera una señal favorable del Comité de Derechos Humanos de la ONU para instalar nuevamente a Cristina en la carrera presidencial. Aunque un pronunciamiento internacional no anularía por sí solo su condena, la jugada busca alterar la interna del PJ y poner presión sobre Axel Kicillof.

  • 14/09/2026 • 12:01

El kirchnerismo prepara una jugada de alto impacto para volver a colocar a Cristina Kirchner en el centro de la disputa presidencial de 2027. En su entorno esperan que antes del 17 de octubre exista alguna novedad favorable del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y ya trabajan sobre la posibilidad de convertir el acto por el Día de la Lealtad en una demostración política alrededor de una eventual candidatura. 

La estrategia combina dos planos que conviene separar. Por un lado está la batalla jurídica que la expresidenta abrió ante Naciones Unidas después de agotar las instancias judiciales argentinas en la causa Vialidad. Por otro aparece el objetivo político de utilizar cualquier señal internacional favorable para reinstalar la discusión sobre Cristina como posible candidata y alterar un escenario interno en el que Axel Kicillof viene acelerando su propia construcción presidencial. 

La defensa de Cristina presentó ante el Comité de Derechos Humanos tres pedidos cautelares, entre ellos la suspensión de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. También cuestionó las condiciones de su prisión domiciliaria y la actual integración de la Corte Suprema. Sus abogados esperan que el organismo pueda pronunciarse durante octubre, una expectativa que alimenta el operativo político alrededor del 17. 

Sin embargo, una eventual resolución favorable no convertiría automáticamente a Cristina en candidata. La condena a seis años de prisión y la inhabilitación perpetua continúan firmes en la Argentina, y un pronunciamiento del Comité no tiene por sí mismo la capacidad de anular una sentencia de la Justicia nacional. Podría abrir una nueva discusión jurídica y servir de fundamento para intentar una revisión, pero esa consecuencia requeriría nuevas decisiones dentro del sistema judicial argentino. 

El propio antecedente de Luiz Inácio Lula da Silva, utilizado por la defensa de Cristina como referencia, muestra ese límite. En Brasil, el Comité de la ONU emitió conclusiones favorables al actual presidente, pero la anulación de sus condenas no fue ordenada por Naciones Unidas sino por el Supremo Tribunal Federal brasileño debido a problemas de competencia jurisdiccional. 

Para el kirchnerismo, de todos modos, el efecto político podría resultar mucho más inmediato que el jurídico. Una señal favorable de Naciones Unidas permitiría fortalecer el argumento de que Cristina fue víctima de violaciones a sus garantías procesales y convertir el Día de la Lealtad en una plataforma para devolverla formalmente a la discusión electoral. 

El principal destinatario de esa maniobra no es solamente Javier Milei. También es Kicillof.

El gobernador bonaerense viene expandiendo el Movimiento Derecho al Futuro, recorriendo provincias, sumando respaldos sindicales y defendiendo las PASO como mecanismo para definir al candidato presidencial. Después de su reunión con Sergio Massa y Máximo Kirchner, incluso ordenó acelerar la instalación de su proyecto nacional y postergar cualquier acuerdo definitivo hasta que cada sector haya acumulado suficiente fuerza.

El regreso de Cristina a la discusión presidencial modificaría ese escenario. Cerca de la expresidenta ya trabajan para construir una alternativa capaz de competir contra Kicillof dentro del peronismo y consideran que una candidatura de Cristina, aun cuando inicialmente funcione como hipótesis política, puede impedir que el gobernador consolide rápidamente su liderazgo sobre todo el espacio. 

Cristina permanece además muy activa en las discusiones internas. Desde su prisión domiciliaria utiliza el régimen de visitas para mantener encuentros políticos y decidió incorporar a Eduardo “Wado” de Pedro a su equipo de abogados, lo que facilita el contacto permanente con uno de los dirigentes que participa del armado electoral para 2027. Wado también aparece entre los nombres que distintos sectores mencionan para una eventual competencia presidencial, junto con Massa y Gerardo Zamora. 

En esas conversaciones, la expresidenta presta particular atención a la economía. Según dirigentes de su entorno, cuando recibe encuestas suele relativizar las fotografías electorales del momento y pide mirar indicadores de actividad, ingresos y empleo. Su diagnóstico es que el deterioro económico puede convertirse en el factor decisivo para derrotar a Milei en 2027. 

Esa lectura coincide con el cambio de clima que atraviesa actualmente al peronismo. Meses atrás, buena parte de sus dirigentes consideraba prácticamente imposible derrotar al Presidente. Ahora la demora de la recuperación, el crecimiento del endeudamiento familiar y las dificultades del Gobierno para garantizar una victoria en primera vuelta alentaron nuevamente la pelea por la candidatura opositora.

Ahí Cristina intenta volver a entrar.

El problema es que su regreso también puede reabrir las mismas tensiones que el PJ intenta cerrar. Kicillof reclama renovación y una candidatura definida mediante PASO, mientras el kirchnerismo conserva la conducción partidaria y no parece dispuesto a aceptar que el gobernador bonaerense se convierta automáticamente en el nuevo jefe del espacio.

Por eso el 17 de octubre empieza a adquirir una importancia mucho mayor que la de un acto partidario. Si Naciones Unidas produce alguna señal favorable antes de esa fecha, el kirchnerismo intentará transformarla en combustible político y presentar a Cristina nuevamente como protagonista de 2027, aunque su situación jurídica continúe sin cambios inmediatos.

El movimiento tiene además un riesgo evidente. Una cosa es utilizar una decisión internacional para cuestionar una condena y otra muy distinta es instalar que esa decisión habilita automáticamente una candidatura. Hoy Cristina sigue inhabilitada para ejercer cargos públicos y cualquier modificación de esa situación requiere una resolución efectiva dentro del sistema jurídico argentino. 

Pero el objetivo inmediato del kirchnerismo parece estar menos en los tribunales que en la interna.

Cristina quiere volver al centro de la discusión, Kicillof acelera para ocupar ese lugar y el 17 de octubre puede convertirse en la primera gran batalla por el liderazgo del peronismo rumbo a 2027.

 

 

 

 

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