Política

Gobernadores exigen garantías para darle a Milei los votos por las PASO

Santilli negocia apoyo para eliminar las primarias, pero los mandatarios provinciales reclaman compromisos firmados antes de ordenar a sus legisladores que acompañen. Karina Milei aceleró la operación mientras el Gobierno admite que sin las provincias no tiene mayoría propia.

  • 11/09/2026 • 08:07

La eliminación de las PASO empezó a convertirse en una negociación cada vez más costosa para Javier Milei. El Gobierno necesita los votos de los gobernadores para avanzar con una reforma que considera estratégica para 2027, pero los mandatarios ya no están dispuestos a acompañar únicamente sobre la base de compromisos políticos: algunos comenzaron a exigirle a Diego Santilli garantías escritas antes de ordenar a sus diputados y senadores que voten con la Casa Rosada.

La exigencia expone el nivel de desconfianza que existe entre las provincias y el Gobierno nacional. Después de distintos acuerdos que demoraron en concretarse o terminaron modificándose durante la negociación parlamentaria, varios gobernadores quieren que cualquier compromiso relacionado con fondos, obras, tarifas o decisiones electorales quede respaldado formalmente antes de entregar sus votos.

El tema se volvió prioritario para Karina Milei. La secretaria general encabezó este martes una nueva reunión de la mesa política para ordenar la agenda legislativa y reducir al mínimo el margen de error en el Congreso. Participaron Diego Santilli, Luis Caputo, Martín y Lule Menem, Patricia Bullrich, Santiago Caputo y Sandra Pettovello, en una demostración de que el oficialismo decidió centralizar las decisiones antes de cada sesión clave. 

La primera batalla será en Diputados, donde el Gobierno pretende aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la denominada Inocencia Fiscal II. En el oficialismo aseguran estar alrededor de los 135 votos, pero admiten abiertamente que sus 95 diputados propios no alcanzan y que dependen de acuerdos con gobernadores, el PRO y bloques provinciales. 

La reforma electoral aparece inmediatamente después en la lista de prioridades. Karina considera que eliminar las PASO puede resultar determinante para la estrategia de reelección de Milei porque evitaría una primaria que podría ordenar a la oposición y obligaría al peronismo a resolver sus candidaturas mediante acuerdos internos mucho más complejos. El Gobierno incluso condicionó parte de sus futuros acuerdos electorales con aliados al acompañamiento de esa reforma. 

Pero el Senado sigue siendo el principal obstáculo. El oficialismo todavía no consiguió los votos suficientes para llevar la eliminación de las primarias al recinto y por eso Santilli intensificó las conversaciones con los gobernadores. La propia Casa Rosada había decidido priorizar primero las reformas económicas antes de volver sobre las PASO para evitar otra derrota parlamentaria. 

Rolando Figueroa es uno de los casos que muestran cómo funciona la negociación. El gobernador neuquino comprometió su apoyo tanto a la reforma del Banco Central como a la eliminación de las PASO después de reunirse con Santilli. En paralelo, recibió la confirmación de que la Patagonia conservará el régimen vigente de zonas frías y avanzó en reclamos sobre inmuebles, rutas y otros temas pendientes con Nación. 

La dinámica se repite con otras provincias. Durante los últimos meses los mandatarios reclamaron recursos, reparación de rutas, transferencias de infraestructura y definiciones sobre subsidios antes de comprometer votos. La Casa Rosada aprendió después del traspié con la Ley de Propiedad Privada que las mayorías que había construido durante los primeros años dejaron de ser automáticas y que cada nueva reforma requiere una negociación específica. 

La diferencia es que ahora algunos gobernadores quieren algo más que una conversación con Santilli: pretenden documentos firmados que garanticen que los compromisos se cumplirán una vez que sus legisladores hayan votado. Ese reclamo revela hasta qué punto se deterioró el valor de la palabra política entre la Nación y las provincias.

Para la Casa Rosada, aceptar esa condición también supone un problema. Milei construyó buena parte de su discurso acusando a la política tradicional de intercambiar votos por fondos, cargos y obras, pero su Gobierno terminó dependiendo exactamente de esos mecanismos para aprobar reformas centrales. La diferencia es que ahora los gobernadores quieren que la negociación quede formalizada.

La eliminación de las PASO tiene además un componente electoral que vuelve todavía más delicado el intercambio. Varios mandatarios que buscarán continuar en sus provincias quieren saber qué hará La Libertad Avanza en sus territorios durante 2027 y hasta dónde Karina está dispuesta a respetar sus armados locales. Ya no se negocian únicamente leyes del presente, sino también candidaturas del futuro. 

Santilli quedó convertido en el encargado de administrar esa contradicción. Su llegada a la Jefatura de Gabinete fortaleció el vínculo con las provincias precisamente porque mantiene una lógica de negociación más tradicional que otros sectores libertarios. Su tarea es conseguir votos para Milei sin entregar tanto poder como para debilitar el proyecto nacional de Karina.

Luis Caputo cumple la otra mitad de esa operación. Mientras Santilli acuerda políticamente, Economía define qué compromisos tienen respaldo presupuestario y cuáles pueden concretarse. Esa combinación ya permitió destrabar negociaciones con gobernadores del Norte y aparece como el nuevo método elegido por el Gobierno para reconstruir las mayorías perdidas.

Los gobernadores Saenz, Sadir y Cornejo.

El problema es que cada voto empieza a salir más caro. Los gobernadores comprobaron que Milei ya no tiene margen para tratarlos como aliados secundarios porque los necesita tanto para las reformas económicas como para la legislación electoral. Y cuanto más cerca queda 2027, mayor será el precio de ese respaldo.

Karina puede ordenar la mesa política y Milei puede convocar personalmente a sus legisladores, pero la matemática sigue siendo la misma: La Libertad Avanza no tiene mayoría propia. El propio Gobierno reconoce que necesita un diálogo permanente con provincias, diputados y senadores para aprobar sus proyectos. 

La eliminación de las PASO empieza así a desnudar una de las grandes contradicciones del oficialismo. Milei quiere modificar el sistema electoral para llegar mejor parado a 2027, pero para hacerlo necesita negociar con los mismos gobernadores que durante años presentó como parte de la política que venía a destruir.

Ahora esos mandatarios no sólo quieren negociar. Quieren la promesa por escrito.

Y cuando un Gobierno necesita firmar garantías para que sus aliados crean que cumplirá después de votar, el problema ya no es solamente conseguir una mayoría en el Congreso. También es recuperar la confianza que perdió en el camino.

 

 

 

 

 

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