Diego Santilli empezó a jugar abiertamente la partida bonaerense de 2027. El jefe de Gabinete aprovechó la decisión judicial que suspendió durante 60 días la aplicación del nuevo Régimen Penal Juvenil en la provincia de Buenos Aires para lanzar una ofensiva contra Axel Kicillof y su ministro de Seguridad, Javier Alonso, en lo que aparece como el primer ensayo de la campaña que pretende llevarlo nuevamente a competir por la gobernación.  El fallo fue dictado por la jueza Marta Elba Pascual y frenó temporalmente la aplicación de la baja de la edad de imputabilidad en territorio bonaerense. La medida abrió inmediatamente un choque entre Nación y Provincia, con Patricia Bullrich, Luis Petri y Santilli cuestionando la posición del gobierno de Kicillof, mientras Alonso reclamó recursos que, según la administración provincial, la Nación mantiene retenidos y son necesarios para implementar la reforma.  Santilli eligió un tono especialmente agresivo. En lugar de limitarse a discutir el fallo o la implementación del régimen, calificó a Alonso como ministro de “Inseguridad” y reflotó la vieja polémica por la compra de material didáctico para educación sexual. Aquella licitación de 2021 correspondió al Ministerio de Salud de la Nación, pero el jefe de Gabinete la utilizó políticamente para atacar a Kicillof y acusarlo de no priorizar suficientemente la seguridad bonaerense.    Alonso respondió que Santilli evita el diálogo institucional y se refugia en la chicana, además de volver a reclamar los fondos que la Provincia sostiene que le corresponden. El intercambio excedió rápidamente la discusión sobre menores y delito: puso frente a frente a dos modelos que buscarán disputar uno de los temas más sensibles del electorado bonaerense durante los próximos meses.  La dureza de Santilli tampoco es casual. Tanto en La Libertad Avanza como en sectores importantes del PRO consideran que es hoy el nombre con mayores posibilidades para encabezar una candidatura opositora en Buenos Aires. Cerca de Karina Milei ya lo definen como el “candidato natural”, mientras Cristian Ritondo viene sosteniendo que libertarios y macristas deberán presentarse juntos si realmente quieren disputar la Provincia.  El propio entorno de Santilli confirma que su intención sigue siendo competir por la gobernación, pese a que su nombre también circuló en negociaciones vinculadas con la Ciudad de Buenos Aires. Su llegada a la Jefatura de Gabinete le dio además una plataforma nacional mucho más poderosa desde la cual confrontar con Kicillof y comenzar a construir la imagen de quien pretende sucederlo. Pero detrás de esa aparente coincidencia electoral aparece una alianza todavía frágil. La Libertad Avanza y el PRO pueden estar de acuerdo en Santilli, aunque en numerosos municipios mantienen enfrentamientos por candidaturas, conducción territorial y decisiones en los concejos deliberantes. La pelea por quién controla cada distrito sigue siendo una fuente permanente de tensión.  Zárate se convirtió en el ejemplo más reciente. El intendente Marcelo Matzkin cuestionó públicamente a cuatro concejales libertarios que acompañaron al PJ para rechazar un proyecto de su gestión relacionado con fallos sobre propiedad privada, eliminación de tasas destinadas a incentivar la construcción y un convenio con Nación para terminar obras del Procrear. Para el jefe comunal, resultó incomprensible que dirigentes que reivindican las ideas de Milei terminaran votando junto al peronismo contra una iniciativa del PRO.  La disputa obligó al macrismo a endurecer sus condiciones para cualquier entendimiento provincial. En el PRO exigen que La Libertad Avanza respete los territorios que ya gobiernan y deje de instalar candidatos propios destinados a disputarles intendencias. Esa presión habría conseguido, por ejemplo, frenar la construcción de un postulante libertario propio en Zárate.  El problema revela uno de los límites de la estrategia de Karina Milei. Durante buena parte del gobierno intentó expandir La Libertad Avanza absorbiendo o subordinando al PRO, pero ahora necesita de la estructura macrista para competir seriamente contra el peronismo bonaerense. La lógica de “pintar todo de violeta” empieza a chocar con intendentes y dirigentes que no están dispuestos a entregar gratuitamente sus territorios. Dentro de ambos espacios admiten que el vínculo atraviesa un permanente tira y afloje, aunque coinciden en que competir separados puede terminar beneficiando directamente al peronismo. Esa necesidad mutua es, por ahora, el principal pegamento de una alianza donde todavía existen demasiadas cuentas pendientes.  El escenario se vuelve más complejo porque dentro del propio PRO aparecen dirigentes que no quieren quedar subordinados al mileísmo. Pablo Petrecca, senador provincial y vicepresidente del partido bonaerense, empezó a recorrer la Provincia junto a radicales y vecinalistas con la idea de reconstruir una alternativa más autónoma, basada en acuerdos y diálogo y menos dependiente de La Libertad Avanza.  Petrecca también utilizó la polémica por el Régimen Penal Juvenil para posicionarse. Presentó un pedido de informes para que la administración bonaerense explique qué hará durante los 60 días de suspensión y reclamó que Kicillof prepare a la Provincia para cumplir la nueva normativa. Esa coincidencia sobre seguridad muestra que el PRO puede compartir el diagnóstico con Santilli sin aceptar necesariamente quedar absorbido por Karina.  El Régimen Penal Juvenil empieza así a funcionar como mucho más que una discusión jurídica. Para el Gobierno es una oportunidad de colocar a Kicillof a la defensiva en un tema donde espera obtener rédito electoral, y para Santilli representa la posibilidad de empezar a construir desde la Jefatura de Gabinete el perfil de candidato que pretende ofrecer orden y seguridad frente al peronismo bonaerense. El desafío para la Casa Rosada será convertir esa ofensiva discursiva en una alianza electoral coherente. Santilli puede confrontar todos los días con Kicillof, pero si libertarios y macristas continúan peleándose municipio por municipio, la candidatura provincial nacerá atravesada por la misma interna que Milei todavía no consigue ordenar a nivel nacional. La campaña bonaerense de 2027, en los hechos, ya empezó. Y Santilli eligió la seguridad como su primera bandera, mientras Karina y el PRO todavía tienen que resolver una cuestión bastante más básica: si realmente están dispuestos a competir juntos o sólo coinciden en que separados pueden perder.           Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P