Política

Tierra, Techo y Trabajo vuelve a enfrentar el ajuste de Milei

A diez años de la primera peregrinación, movimientos sociales, sindicatos y centrales obreras marcharán desde San Cayetano hasta Plaza de Mayo. Denuncian el cierre de programas, la falta de alimentos y la desaparición del único ingreso fijo de más de 900 mil trabajadores.

  • 04/08/2026 • 11:06

A diez años de la primera gran marcha por Tierra, Techo y Trabajo, los movimientos sociales volverán a peregrinar desde el santuario de San Cayetano hasta Plaza de Mayo. La movilización se realizará el viernes 7 de agosto y tendrá como eje el rechazo al ajuste del gobierno de Javier Milei sobre los sectores más golpeados de la economía popular.

La convocatoria reunirá a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, la CGT, la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma, organizaciones piqueteras y sindicatos de base. La columna partirá a las 8 desde las avenidas Cuzco y Rivadavia, en Liniers, y llegará a las 13 frente a la Casa Rosada, donde se leerá un documento conjunto bajo las consignas Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo.

La jornada comenzará con la tradicional bendición de herramientas a cargo del arzobispo Jorge García Cuerva. Durante el recorrid o habrá además un “verdurazo” frente al Congreso, una feria de producción agraria y cooperativa y una muestra fotográfica sobre los diez años de la movilización.

La protesta encuentra a los movimientos populares en una situación mucho más crítica que aquella que motivó la primera peregrinación de 2016. Las organizaciones denuncian el desmantelamiento de las políticas dirigidas a los sectores vulnerables, el corte de alimentos a los comedores comunitarios, la paralización de la urbanización en barrios populares y el avance sobre derechos laborales.

Uno de los reclamos centrales será la eliminación del programa Volver al Trabajo, heredero del Salario Social Complementario. Desde agosto, más de 900 mil trabajadores de la economía popular dejarán de percibir el único ingreso fijo con el que contaban, según denunciaron los organizadores.

La decisión no afecta a personas que permanecen al margen de la actividad laboral, como suele presentar el Gobierno. Alcanza a cartoneros, vendedores ambulantes, trabajadores de cooperativas, cocineras comunitarias, campesinos, promotoras sociales y miles de personas que producen ingresos en actividades no reconocidas por el mercado formal.

Milei prometió terminar con los intermediarios y garantizar que la ayuda llegara directamente a quienes la necesitaban. En los hechos, eliminó programas, suspendió entregas y dejó a cientos de miles de familias sin una herramienta mínima de subsistencia.

El reclamo por alimentos también ocupará un lugar central. Las organizaciones sostienen que el Gobierno cortó de manera sistemática el abastecimiento de los comedores, mientras la crisis obliga a cada vez más familias a reducir porciones o saltear comidas. Libres del Sur advirtió que casi ocho de cada diez hogares relevados atraviesan esa situación.

El problema no puede reducirse a la administración de planes sociales. La marcha expresa el crecimiento de un universo de trabajadores que no encuentra lugar en el empleo registrado y debe inventar diariamente una actividad para sobrevivir. Son la contracara del relato presidencial sobre una economía que, según Milei, se encuentra mucho mejor.

La primera movilización de 2016 reunió a casi 300 mil personas y fue el punto de partida para la sanción de la Ley de Emergencia Social. Esa norma reconoció a los trabajadores de la economía popular e instituyó el Salario Social Complementario, una de las herramientas que el actual Gobierno decidió desarmar.

Diez años después, las mismas consignas siguen vigentes porque las causas que las originaron no fueron resueltas y, en muchos casos, se profundizaron. La falta de vivienda, el trabajo precario y la concentración de la tierra continúan atravesando a millones de argentinos.

La peregrinación se realizará además un día después de la marcha al Congreso contra la reforma de la Ley de Tierras. Los movimientos sociales rechazan que el oficialismo eleve del 15% al 25% el límite de superficie rural que puede quedar en manos extranjeras y elimine restricciones sobre zonas con recursos hídricos y minerales.

La coincidencia une dos conflictos que forman parte de una misma discusión. Mientras miles de campesinos no acceden a tierra para producir y millones de familias carecen de vivienda, el Gobierno pretende facilitar la compra de territorio argentino por parte de grandes capitales extranjeros.

La movilización también marcará el comienzo de una agenda sindical que continuará durante agosto y septiembre. Las organizaciones preparan nuevas protestas por el endeudamiento de millones de personas, la crisis industrial y el deterioro de las condiciones laborales.

La Casa Rosada podrá intentar presentar la marcha como una protesta partidaria o una defensa de privilegios. Sin embargo, detrás de las columnas habrá trabajadores que perdieron ingresos, comedores que dejaron de recibir alimentos y familias que no encuentran respuestas en un Estado que eligió retirarse.

Tierra, Techo y Trabajo | Malas Palabras

Tierra, Techo y Trabajo no son consignas del pasado. Son derechos elementales que vuelven a ocupar las calles porque el modelo de Milei considera que cada persona debe resolver sola su supervivencia, incluso cuando la economía no ofrece empleo, vivienda ni alimentos suficientes.

A diez años de aquella primera peregrinación, los movimientos sociales regresarán a Plaza de Mayo para enfrentar un ajuste que pretende volver invisibles a quienes sostienen la economía desde abajo. Frente al discurso oficial de recuperación, la marcha mostrará una Argentina que todavía reclama pan, trabajo y un lugar digno donde vivir.