Política

Lacunza se lanzó por el PRO, pero ni siquiera está afiliado

El exministro admitió que quiere competir por la Presidencia en 2027 después de consultar a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Su postulación busca devolverle identidad al partido y presionar a Milei, aunque comenzó con una contradicción difícil de ocultar.

  • 04/08/2026 • 09:27

Hernán Lacunza se lanzó a la carrera presidencial por el PRO, pero su desembarco quedó atravesado por una particularidad que expone la crisis de identidad del partido: el economista que pretende representarlo en las elecciones de 2027 ni siquiera se encuentra afiliado.

El exministro de Hacienda de Mauricio Macri reconoció públicamente que le gustaría competir por la Presidencia y sostuvo que el PRO debe ofrecer una alternativa independiente de La Libertad Avanza. Antes de avanzar, conversó con Macri y con María Eugenia Vidal, dos de las principales figuras de su trayectoria política.

Lacunza ocupó el Ministerio de Economía bonaerense durante el gobierno de Vidal y asumió al frente de Hacienda nacional en agosto de 2019, durante los últimos meses de la gestión macrista. Desde entonces se mantuvo vinculado con los equipos técnicos del partido y participó en sus principales discusiones económicas, aunque nunca formalizó su pertenencia partidaria.

Lacunza se lanzó como candidato a presidente del PRO pero no está afiliado

La falta de afiliación no necesariamente le impediría integrar una fórmula electoral mediante una alianza, pero debilita el mensaje con el que intenta presentarse. El PRO busca recuperar militancia, organización e identidad, mientras propone como candidato a un economista que hasta ahora mantuvo con el partido una relación más técnica que orgánica.

La movida forma parte de la discusión interna sobre el futuro del macrismo. Un sector pretende llegar a un acuerdo con Milei para conservar cargos y evitar una competencia directa. Otro advierte que esa estrategia puede terminar de convertir al PRO en una fuerza subordinada y sin candidatos propios.

Lacunza intenta representar a este segundo grupo. Plantea coincidencias económicas con el Gobierno, pero marca diferencias institucionales y reclama una derecha con mayor previsibilidad, respeto por las reglas y capacidad de gestión. Su postulación apunta a recuperar a votantes que apoyaron a Milei, pero comenzaron a mostrar cansancio frente a la confrontación permanente.

Los dirigentes cordobeses también promueven su nombre. En el PRO consideran que una candidatura presidencial propia podría servir para negociar desde una posición más fuerte con la Casa Rosada, aunque finalmente termine integrada a un acuerdo electoral con La Libertad Avanza. El lanzamiento, por lo tanto, puede funcionar tanto como una propuesta real como una herramienta de presión.

Para Milei, la aparición de Lacunza representa un riesgo. El exministro no necesita ganar para complicar la reelección: una candidatura de centroderecha podría quitarle algunos puntos, impedirle imponerse en primera vuelta o modificar la composición de un eventual balotaje.

El Presidente ya reaccionó contra el economista y contra Macri por el reperfilamiento de la deuda de 2019. La Casa Rosada busca asociar a Lacunza con el fracaso de Cambiemos y recordarle al electorado que formó parte del gobierno que terminó con una crisis cambiaria, recesión y un fuerte deterioro social.

El PRO enfrenta así una paradoja. Necesita diferenciarse de Milei para sobrevivir, pero sus principales figuras todavía dudan entre competir y negociar. Quiere reconstruir una estructura partidaria, pero encuentra como posible candidato a una persona que ni siquiera pertenece formalmente a sus filas.

La afiliación puede resolverse con un trámite. Mucho más difícil será resolver qué representa hoy el PRO, cuál es su propuesta después del fracaso de Macri y qué diferencias reales puede ofrecer frente al programa libertario que acompañó tantas veces en el Congreso.

Lacunza comenzó su recorrido con el respaldo tácito de sectores del macrismo y la promesa de ofrecer una opción propia. Pero su lanzamiento también dejó al desnudo la fragilidad de un partido que busca candidato, identidad y rumbo mientras Milei continúa absorbiendo a sus dirigentes y a buena parte de su electorado.

El economista quiere encabezar la reconstrucción amarilla. Antes deberá demostrar que su postulación es algo más que una candidatura prestada para mejorar la negociación con el Gobierno y que el PRO todavía existe como fuerza política independiente.

 

 

 

 

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