El gobierno de Javier Milei ya comenzó a diseñar su estrategia para las elecciones de 2027 y trabaja con una hipótesis central: Axel Kicillof volverá a separar los comicios bonaerenses de la elección nacional. Aunque en La Plata aseguran que todavía no existe una decisión tomada, en la Casa Rosada consideran que el gobernador terminará adelantando la votación para proteger su armado provincial y fortalecer a los intendentes. Lejos de preocuparlos, los libertarios celebran esa posibilidad. En Balcarce 50 creen que una eventual victoria de Diego Santilli —o del candidato que finalmente represente a La Libertad Avanza— podría generar un impulso político decisivo para la reelección de Milei. La comparación que circula dentro del oficialismo es con 2015, cuando María Eugenia Vidal derrotó al peronismo en la provincia y contribuyó al triunfo posterior de Mauricio Macri. La Casa Rosada sueña con repetir esa secuencia: ganar primero el principal distrito electoral y utilizar ese resultado para instalar la sensación de que Milei ya tiene asegurada la elección nacional. Sin embargo, el entusiasmo libertario esconde un cálculo todavía prematuro. En 2025, Kicillof desdobló los comicios y Fuerza Patria logró conservar poder en la Legislatura, fortalecer a los intendentes y ampliar su presencia en los concejos deliberantes. Aquella decisión, cuestionada inicialmente por el kirchnerismo, terminó funcionando como una protección territorial frente al avance oficialista. El gobernador podría repetir ahora la estrategia por dos razones. La primera es garantizarles a los jefes comunales una elección concentrada en los problemas provinciales y municipales, sin quedar arrastrados por la campaña presidencial. La segunda es ganar autonomía frente a Cristina y Máximo Kirchner al momento de definir las candidaturas. Kicillof necesita a los intendentes para sostener su proyecto nacional. Muchos de ellos reclaman además una modificación de la ley que limita las reelecciones y esperan que el gobernador intervenga para permitirles competir nuevamente. Un adelantamiento electoral podría convertirse en parte de ese acuerdo político: primero preservar el poder territorial y después utilizar esa estructura para apuntalar una candidatura presidencial. La Casa Rosada apuesta a que esa alianza terminará rompiéndose. En el entorno de Milei creen que los intendentes aceptarán el desdoblamiento para garantizar sus distritos, pero luego abandonarán a Kicillof cuando llegue el momento de disputar el poder nacional. El Gobierno también observa con atención los movimientos de Cristina Kirchner. La reciente ofensiva internacional contra su condena y las versiones sobre una posible participación en las PASO volvieron a tensionar la discusión por el liderazgo del peronismo. Karina Milei está convencida de que la oposición llegará dividida a 2027 y considera que la eliminación de las primarias puede profundizar ese escenario. Sin PASO, el peronismo perdería la herramienta institucional para resolver mediante el voto una competencia entre Kicillof, Cristina u otros posibles candidatos. La intención del oficialismo no es solamente reducir gastos electorales, como sostiene públicamente. La eliminación de las primarias forma parte de una estrategia diseñada para impedir que la principal fuerza opositora ordene sus diferencias y llegue unificada a la elección general. En el Gobierno sostienen que Kicillof no tiene otra opción que competir por la Presidencia porque no puede buscar un nuevo mandato como gobernador. También intentan presentarlo como un dirigente sin estructura propia, dependiente de los intendentes y condicionado por la conducción kirchnerista. Pero el despliegue federal del Movimiento Derecho al Futuro demuestra que el gobernador ya comenzó a construir una plataforma nacional. Sus ministros recorren provincias, estrechan vínculos con sindicatos y dirigentes territoriales y buscan instalar una alternativa frente al ajuste libertario. Milei apuesta a que el desdoblamiento debilite a Kicillof y fortalezca a Santilli. El gobernador, en cambio, podría utilizarlo para preservar Buenos Aires, disciplinar la interna y demostrar que puede enfrentar al oficialismo sin depender de las decisiones de La Cámpora. La elección todavía está lejos y ninguna estrategia garantiza el resultado. La Casa Rosada festeja por anticipado un escenario que ni siquiera fue confirmado, mientras intenta modificar las reglas para favorecer su propia reelección. Detrás de las especulaciones aparece una certeza: Milei no solamente busca ganar por el respaldo a su gestión, sino también mediante la división del peronismo y la eliminación de las herramientas que podrían ordenar a la oposición.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P