Sebastián Pareja atraviesa uno de los momentos más delicados desde que quedó al frente del armado de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. El dirigente cercano a Karina Milei comenzó a perder espacios territoriales decisivos frente al avance de Diego Santilli y su proyecto de competir por la gobernación en 2027. El último golpe llegó con el desplazamiento de Fabrizio “Tomatito” Martínez y Raúl “Bigotón” Ávila, dos referentes del parejismo en el conurbano que perdieron el control de delegaciones de ANSES. Esos organismos habían sido utilizados por el oficialismo como puntos de apoyo para construir estructura, repartir poder y ampliar su presencia en municipios donde los libertarios todavía carecen de dirigentes competitivos. Martínez fue apartado de la jefatura regional Conurbano IV del organismo previsional. Su figura había quedado bajo cuestionamiento por sus antecedentes en la barrabrava de Deportivo Laferrere y por distintas investigaciones judiciales que lo rodearon durante los últimos años. La presencia de dirigentes vinculados con sectores violentos del fútbol no se limitó a La Matanza. Dentro del armado bonaerense también fueron señaladas conexiones con referentes provenientes de las barras de Independiente y otros clubes, una situación que contradice el discurso de renovación y lucha contra la denominada casta que Milei utilizó para llegar al poder. En San Fernando, Raúl Ávila también perdió el manejo de la delegación local de ANSES. El dirigente era uno de los coordinadores territoriales de Pareja y su desplazamiento fue interpretado como una nueva demostración de que el poder interno comenzó a trasladarse hacia Santilli. La ofensiva se extiende por distintos puntos de la provincia. En Tigre fue desplazado Claudio Baumgarten, quien había encabezado la lista libertaria en las últimas dos elecciones, para permitir la llegada de Vanina Pignata, una exconcejal del PRO vinculada con dirigentes cercanos a Martín y Eduardo Menem. También hubo movimientos en la jefatura regional con sede en Mercedes, donde fue designada Mercedes Condesse, concejal del PRO de San Andrés de Giles e integrante del armado de Santilli. Las modificaciones exhiben una coordinación entre el exdirigente macrista y el sector de los Menem para ocupar las oficinas nacionales y reducir la influencia de Pareja. El control de las delegaciones resulta fundamental en una provincia extensa y políticamente fragmentada. Aunque formalmente deben cumplir funciones administrativas, esos espacios aportan presencia territorial, contacto cotidiano con los vecinos y capacidad para consolidar referentes locales. Pareja construyó buena parte de su poder mediante el respaldo directo de Karina Milei y la conducción del partido bonaerense. Sin embargo, la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete modificó el equilibrio dentro del oficialismo y le permitió al ex PRO utilizar su experiencia territorial para avanzar sobre una estructura libertaria todavía débil. El problema central para Pareja es que su candidatura a gobernador depende precisamente de demostrar que posee un armado propio en el conurbano y en el interior provincial. Cada dirigente desplazado y cada oficina perdida reducen su capacidad para competir contra figuras con mayor nivel de conocimiento y experiencia electoral. Santilli parte con una ventaja importante. Fue candidato a gobernador, conoce la provincia, mantiene vínculos con intendentes y conserva dirigentes provenientes del PRO en las distintas secciones electorales. Su desembarco en el Gobierno nacional le permitió además reconstruir relaciones con Karina Milei y con los Menem. La pelea expone las contradicciones de La Libertad Avanza. El partido que llegó prometiendo eliminar la política tradicional protagoniza una disputa feroz por cargos, delegaciones y estructuras públicas. Lejos de terminar con las prácticas de la casta, sus dirigentes utilizan organismos estatales para disciplinar adversarios y fortalecer proyectos personales. Pareja todavía conserva legisladores propios y la presidencia partidaria, pero su poder territorial comenzó a erosionarse. El ascenso de Santilli amenaza con dejarlo reducido a un dirigente dependiente del respaldo de Karina y sin el volumen necesario para sostener una candidatura provincial. La batalla por la sucesión de Axel Kicillof ya comenzó dentro del oficialismo. Santilli avanza con el apoyo de sectores del PRO y los Menem, mientras Pareja pierde referentes y espacios clave. En ese escenario, la caída de “Tomatito” y “Bigotón” no representa solamente dos cambios administrativos: revela que el armador de Karina empieza a quedarse sin territorio y que su sueño de gobernar Buenos Aires se vuelve cada vez más lejano.           Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P