El Gobierno volvió a defender su política económica con un mensaje optimista sobre la evolución de los salarios. En una conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier afirmó que las mejoras salariales mensuales ya se ubican por encima de la inflación y sostuvo que el salario real inició un proceso de recuperación que se profundizaría durante el segundo semestre del año. Sin embargo, apenas horas antes el propio INDEC había difundido cifras que muestran un escenario diferente. De acuerdo con el organismo estadístico, en mayo los salarios registrados del sector público y privado aumentaron un 1,8%, mientras que la inflación del mismo mes fue del 2,1%. En términos reales, eso implicó una pérdida del 0,3% del poder adquisitivo. El deterioro fue más marcado entre los trabajadores estatales, cuyos ingresos registraron una caída real del 0,6%, mientras que en el sector privado registrado la baja fue del 0,1%. Distintos especialistas señalaron además que esa tendencia no constituye un hecho aislado, sino que los salarios formales acumulan retrocesos durante buena parte del último año. Uno de los puntos de discusión pasa por el índice que utiliza el Gobierno para sostener su diagnóstico. El promedio general incorpora la evolución de los salarios del sector privado no registrado, que en mayo mostraron una mejora superior. Sin embargo, ese componente se calcula con información que presenta un rezago de entre cuatro y cinco meses, por lo que refleja una situación previa al período analizado y puede distorsionar la comparación con los salarios registrados. Economistas también advirtieron que, tomando los primeros cinco meses de 2026, los salarios privados registrados continúan por debajo de la inflación acumulada. Otros análisis sostienen que, utilizando una actualización metodológica basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares, la pérdida del poder adquisitivo desde el inicio de la gestión de Javier Milei sería considerablemente mayor. La discusión llega en un momento especialmente sensible para el Gobierno, que busca instalar la idea de una recuperación económica sostenida de cara al proceso electoral. Mientras la Casa Rosada insiste en que la desaceleración de la inflación permitirá una mejora progresiva de los ingresos, los últimos datos oficiales muestran que una parte importante de los trabajadores formales todavía no logra recuperar el terreno perdido frente al aumento del costo de vida.