Provincias y CABA

Valenzuela atraviesa su peor crisis y pierde poder en el mileísmo

El ex intendente de Tres de Febrero quedó relegado dentro del esquema libertario, ya no tiene acceso directo a Javier Milei y enfrenta una creciente disputa por el control político de su propio distrito. La apuesta por convertirse en una de las figuras bonaerenses del oficialismo atraviesa su momento más delicado.

  • 13/06/2026 • 10:00

[11:52, 13/6/2026] DIARIOS: Diego Valenzuela supo ser uno de los dirigentes del PRO más cercanos a Javier Milei. Fue uno de los primeros intendentes en respaldar públicamente al líder libertario, abandonó el partido fundado por Mauricio Macri para sumarse a La Libertad Avanza y apostó gran parte de su capital político a transformarse en una referencia bonaerense del nuevo oficialismo. Sin embargo, ese proyecto atraviesa hoy su momento más complejo.

Según distintas versiones que circulan dentro del oficialismo, el actual senador bonaerense perdió influencia en el entorno presidencial y ya no mantiene el vínculo directo con Milei que exhibía durante los primeros meses de la gestión libertaria. Aquellos encuentros frecuentes en Olivos y las fotografías que mostraban una relación privilegiada con el Presidente parecen haber quedado atrás.

El deterioro político comenzó a hacerse visible cuando se frustró su desembarco en el área de Migraciones, un cargo que daba por descontado dentro de la estructura nacional. Durante meses, Valenzuela evitó asumir plenamente sus nuevas responsabilidades políticas a la espera de esa designación, pero finalmente el nombramiento nunca se concretó. En el Gobierno atribuyeron la decisión a cambios internos y reestructuraciones, aunque cerca del dirigente interpretaron el episodio como una señal de pérdida de peso político.

La situación se volvió aún más delicada por las tensiones que atraviesa Tres de Febrero. Tras dejar la intendencia para asumir como senador, Valenzuela apostó por conservar influencia sobre la gestión local a través de Rodrigo Aybar, quien quedó al frente del municipio. Sin embargo, en los últimos meses comenzaron a aparecer diferencias internas que encendieron alarmas sobre una posible pérdida de control político en el distrito que gobernó durante una década.

En paralelo, el dirigente quedó atrapado en la interna libertaria bonaerense. La construcción política encabezada por Sebastián Pareja, principal armador de Karina Milei en la provincia de Buenos Aires, concentra cada vez más poder dentro de La Libertad Avanza. Ese esquema redujo los márgenes de maniobra de dirigentes provenientes del PRO que pretendían construir espacios propios dentro del oficialismo.

Valenzuela apostó entonces a fortalecer su vínculo con Patricia Bullrich, otra dirigente que mantiene tensiones con el núcleo duro libertario. La ex ministra de Seguridad se convirtió en uno de los principales respaldos políticos del senador bonaerense. Sin embargo, esa cercanía también genera resistencias dentro del sector que responde directamente a Karina Milei, donde observan con desconfianza cualquier construcción paralela al armado oficial.

La crisis de influencia quedó reflejada incluso en pequeños gestos que generaron ruido dentro del ecosistema libertario. Una reciente aparición pública junto a Bullrich desató críticas de militantes y operadores digitales cercanos al oficialismo, evidenciando que Valenzuela ya no ocupa el lugar privilegiado que supo tener dentro de la estructura de poder libertaria.

El problema para el ex intendente es que el escenario político cambió rápidamente. Hace apenas dos años aparecía como uno de los dirigentes mejor posicionados para liderar una renovación del centroderecha bonaerense. Hoy enfrenta un panorama mucho más incierto: sin cargo nacional, con influencia limitada dentro de La Libertad Avanza y con desafíos crecientes para mantener su predominio político en Tres de Febrero.

Mientras el oficialismo atraviesa tensiones internas por el caso Manuel Adorni, las diferencias con Patricia Bullrich y las disputas por el armado electoral de 2027, la situación de Valenzuela se convirtió en otro síntoma de una realidad que atraviesa al mileísmo: la concentración de poder en el entorno presidencial deja cada vez menos espacio para dirigentes con ambiciones propias.

Y en ese nuevo mapa político, uno de los primeros aliados territoriales de Javier Milei parece haber quedado bastante más lejos del centro de las decisiones.

 

 

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