Nacional

Patagonia en alerta por el abandono del principal paso fronterizo

Gobernadores, intendentes, empresarios y transportistas volvieron a reclamarle al Gobierno nacional por el deterioro del paso fronterizo Cardenal Samoré, considerado uno de los corredores internacionales más importantes de la Patagonia. Denuncian falta de inversiones, infraestructura colapsada y demoras que afectan el turismo, el comercio y la integración con Chile.

  • 12/06/2026 • 14:02

La situación del paso internacional Cardenal Samoré volvió a encender alarmas en toda la región patagónica.

Se trata de uno de los cruces fronterizos más importantes entre Argentina y Chile, utilizado cada año por cientos de miles de turistas, transportistas y habitantes de ambos países. Sin embargo, el estado de la infraestructura y la falta de obras generan cada vez más preocupación entre los sectores productivos y las autoridades provinciales.

Los reclamos apuntan directamente al Gobierno nacional.

Dirigentes políticos, cámaras empresarias y representantes del sector turístico aseguran que las instalaciones se encuentran desbordadas frente al crecimiento constante del tránsito internacional y advierten que la falta de inversión amenaza con profundizar un problema que lleva años acumulándose.

Las críticas se centran especialmente en las largas demoras que se producen durante los períodos de mayor circulación, la insuficiencia de los espacios de atención, problemas operativos y la necesidad de modernizar un complejo considerado estratégico para la economía regional.

La preocupación no es menor.

El paso Cardenal Samoré conecta a la provincia de Río Negro con la Región de Los Lagos en Chile y funciona como una vía fundamental para el turismo que une destinos como Bariloche, Villa La Angostura, Osorno y Puerto Montt.

Además, representa un corredor clave para el transporte de mercaderías entre ambos países.

Por eso los sectores involucrados sostienen que la situación ya dejó de ser un problema local para transformarse en una cuestión de impacto económico regional.

Los reclamos crecieron en las últimas semanas a medida que se acercan las vacaciones de invierno, uno de los momentos de mayor movimiento turístico en la zona.

Las autoridades provinciales advierten que si no se realizan mejoras urgentes podrían repetirse las extensas filas y complicaciones que ya se registraron en temporadas anteriores.

El conflicto también expone una discusión más amplia sobre la política de infraestructura del Gobierno nacional.

Mientras la administración de Javier Milei sostiene su estrategia de ajuste fiscal y reducción de la obra pública, distintos gobernadores vienen reclamando inversiones en rutas, puentes, pasos fronterizos y corredores logísticos considerados esenciales para el desarrollo económico de las provincias.

En ese contexto, el paso Cardenal Samoré se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de la tensión entre las necesidades de las regiones y la política de recorte impulsada desde la Casa Rosada.

Por ahora no existen anuncios concretos sobre nuevas obras.

Y eso alimenta todavía más la preocupación de quienes utilizan diariamente uno de los principales accesos internacionales de la Patagonia.

Un corredor estratégico para toda la región

El paso Cardenal Samoré no solo conecta Argentina y Chile.

También articula buena parte del movimiento turístico y comercial de la Patagonia norte.

Su funcionamiento eficiente resulta fundamental para el desarrollo económico de ciudades que dependen en gran medida del turismo y del intercambio regional.

Por eso los reclamos trascienden las fronteras provinciales y reúnen a actores de distintos sectores productivos.

Análisis El Pulso Político

El conflicto por el estado del paso Cardenal Samoré refleja una discusión que empieza a repetirse en distintas regiones del país. La decisión del Gobierno de reducir al mínimo la inversión en infraestructura genera respaldo entre quienes priorizan el equilibrio fiscal, pero también provoca crecientes cuestionamientos en provincias que dependen de obras estratégicas para sostener su actividad económica.

La Patagonia aparece como uno de los casos más sensibles. El turismo y la logística internacional requieren infraestructura moderna y mantenimiento permanente. Cuando esas inversiones se frenan, los efectos terminan impactando directamente sobre la actividad privada, el empleo y la competitividad regional.

Por eso el reclamo ya no proviene solamente de dirigentes políticos. También participan empresarios, transportistas y cámaras turísticas que observan cómo uno de los corredores más importantes del sur argentino enfrenta dificultades cada vez mayores sin respuestas concretas por parte de la Nación.