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Milei negocia con Lorenzetti para rediseñar la Corte Suprema

El Presidente mantuvo una reunión reservada con Ricardo Lorenzetti y comenzó a evaluar una nueva estrategia para cubrir las vacantes del máximo tribunal. Los nombres de Mariano Borinsky y Karina Perilli aparecen entre los posibles candidatos para una Corte que sigue funcionando con solo tres integrantes.

  • 12/06/2026 • 08:55

Mientras el Gobierno atraviesa semanas de fuerte desgaste político por la situación de Manuel Adorni y las crecientes tensiones internas con Patricia Bullrich, Javier Milei abrió otro frente de enorme relevancia institucional: la conformación de la Corte Suprema de Justicia.

Según trascendió en las últimas horas, el Presidente mantuvo una reunión reservada con el juez de la Corte Ricardo Lorenzetti en la Quinta de Olivos para analizar una nueva estrategia destinada a completar la integración del máximo tribunal. El encuentro se produjo en un momento clave, cuando la Corte continúa funcionando con apenas tres miembros tras los fracasos políticos que sufrió la Casa Rosada en sus anteriores intentos de nombramiento.

La reunión tuvo además una particularidad política: no participaron ni Karina Milei ni el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, dos de los funcionarios con mayor influencia sobre las decisiones judiciales del Gobierno. Ese dato alimentó especulaciones sobre el nivel de interlocución directa que existe entre Milei y Lorenzetti, una relación que distintos sectores de la política y los tribunales vienen observando desde hace tiempo.

Los nombres que aparecieron sobre la mesa

De acuerdo con la información que circuló tras el encuentro, Lorenzetti habría impulsado la posibilidad de avanzar con dos postulaciones concretas para ocupar las vacantes existentes.

Mariano Borinsky

Uno de los nombres es el de Mariano Borinsky, magistrado de amplia trayectoria dentro del fuero federal y actual integrante de la Cámara de Casación Penal. El otro es el de Karina Perilli, integrante de la Justicia Penal Económica y considerada una magistrada con perfil técnico dentro del sistema judicial. Ambos son mencionados como dirigentes judiciales cercanos a Lorenzetti.

La aparición de esos nombres representa un cambio importante respecto de la estrategia inicial del oficialismo. Durante gran parte de la gestión libertaria, la discusión estuvo centrada en los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, postulaciones que generaron fuertes resistencias políticas y terminaron envueltas en controversias institucionales.

La influencia de Lorenzetti

La principal novedad política es el creciente protagonismo de Lorenzetti en la discusión sobre el futuro de la Corte. El magistrado mantiene desde hace años una disputa de poder interna con el presidente del tribunal, Horacio Rosatti, y con el vicepresidente, Carlos Rosenkrantz. La posibilidad de incorporar dos nuevos integrantes modificaría el equilibrio interno del máximo tribunal y podría alterar la correlación de fuerzas dentro de la Justicia argentina.

En ese contexto, distintas fuentes judiciales interpretan que Lorenzetti busca acelerar una negociación que le permita construir una nueva mayoría dentro de la Corte, aprovechando la necesidad del Gobierno de resolver una situación institucional que lleva meses sin solución.

El desafío de conseguir los votos

Sin embargo, el camino dista de ser sencillo. La Constitución exige que los jueces de la Corte sean aprobados por dos tercios del Senado, una mayoría que el oficialismo está lejos de controlar por sí solo. Eso obliga a Milei a negociar con gobernadores, sectores del peronismo y bloques dialoguistas para lograr los consensos necesarios.

Ese es precisamente uno de los principales interrogantes que genera la estrategia impulsada por Lorenzetti. Aunque los nombres de Borinsky y Perilli comenzaron a circular con fuerza, todavía no está claro si cuentan con el respaldo político suficiente para atravesar el complejo proceso legislativo que requiere una designación de semejante magnitud.

Lo cierto es que, en medio de una agenda marcada por conflictos políticos, cuestionamientos éticos a funcionarios y tensiones internas dentro del oficialismo, Milei decidió volver a poner sobre la mesa una de las discusiones más sensibles para cualquier gobierno: quiénes serán los jueces encargados de integrar la Corte Suprema durante los próximos años.
Y detrás de esa negociación aparece una figura que nunca dejó de influir en el tablero judicial argentino: Ricardo Lorenzetti.

 

 

 

 

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