Perú vive horas de máxima tensión política después de una segunda vuelta presidencial que mantiene en vilo a todo el país. La disputa entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se convirtió en una verdadera batalla voto a voto, con diferencias mínimas y un escrutinio que podría demorarse varios días hasta conocer al próximo presidente peruano.  Durante la noche electoral, los primeros datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) mostraron una elección extremadamente pareja, muy lejos de cualquier escenario de triunfo cómodo para alguno de los candidatos.  Las proyecciones privadas tampoco lograron despejar la incertidumbre. Mientras algunos conteos rápidos mostraban una leve ventaja para Roberto Sánchez, otros estudios daban una diferencia mínima a favor de Keiko Fujimori, siempre dentro de márgenes estadísticos extremadamente ajustados.  Con más del 93% de las actas escrutadas, la tendencia fue cambiando varias veces a medida que ingresaban votos de distintas regiones del país. En las últimas actualizaciones, Sánchez llegó incluso a superar por un puñado de votos a Fujimori, con una diferencia inferior a los 5.000 sufragios sobre millones de votos emitidos.  La situación recuerda a las históricas elecciones peruanas de 2016 y 2021, también definidas por márgenes mínimos y con largas discusiones sobre el conteo final.  Fujimori, candidata de derecha e hija del ex presidente Alberto Fujimori, llegó al balotaje como la más votada de la primera vuelta y apostó gran parte de su campaña al combate contra la inseguridad y a la estabilidad económica.  Del otro lado aparece Roberto Sánchez, dirigente de izquierda y ex ministro, que construyó una fuerte base de apoyo en las provincias y sectores rurales, impulsando propuestas de reformas profundas y una revisión del modelo económico vigente.  Precisamente fueron esos votos rurales los que comenzaron a modificar la tendencia inicial que favorecía a Fujimori, reduciendo progresivamente la ventaja de la candidata conservadora hasta convertir la elección en un verdadero empate técnico.  La incertidumbre también impactó en los mercados financieros. La moneda peruana y acciones vinculadas a la economía del país registraron movimientos bruscos mientras los inversores siguen atentamente el resultado definitivo.  Por ahora no existe un ganador oficial. La ONPE continúa procesando actas y todavía resta incorporar votos del exterior y de algunas zonas donde el escrutinio avanza más lentamente.  Lo único seguro es que Perú vuelve a enfrentar una definición electoral dramática y que el próximo presidente podría surgir por apenas unos miles de votos de diferencia.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P