La crisis política que atraviesa el gobierno de Javier Milei por el caso de Manuel Adorni empezó a provocar cambios internos cada vez más visibles. Y en ese escenario, hay una figura que gana centralidad: Karina Milei. Mientras crecían los rumores sobre posibles cambios en el gabinete y aumentaban las tensiones internas, la secretaria general de la Presidencia decidió quedarse en Argentina y no acompañar al Presidente en su viaje a Estados Unidos, algo poco habitual desde que comenzó la gestión libertaria.  En la Casa Rosada aseguran que no fue casualidad. La hermana del Presidente empezó a redefinir prioridades y asumió un rol mucho más activo en el manejo político cotidiano del Gobierno, sobre todo en medio del desgaste que genera el escándalo alrededor de Adorni.  La señal más fuerte fue política. Karina se quedó para supervisar directamente reuniones, negociaciones y movimientos internos en Balcarce 50, en un momento donde el oficialismo atraviesa uno de sus períodos más delicados desde que llegó al poder.  Dentro del gabinete ya reconocen que existe “caos” y desconfianza interna por las revelaciones que aparecen casi a diario sobre el patrimonio del jefe de Gabinete. El problema dejó de ser solamente judicial o mediático: ahora impacta directamente en la dinámica de poder del Gobierno.  Ahí es donde aparece Karina Milei como figura central. Desde el inicio de la gestión fue considerada la persona de mayor influencia sobre el Presidente —a quien él mismo llama “El Jefe”—, pero hasta ahora había mantenido un perfil más reservado en la administración diaria.  Eso empezó a cambiar. Funcionarios oficialistas reconocen que la secretaria general hoy interviene más directamente en decisiones estratégicas, armado político y control interno del gabinete, especialmente en áreas sensibles vinculadas a comunicación y gestión política.  El trasfondo es claro: el oficialismo necesita recuperar orden interno y evitar que la crisis termine afectando todavía más la imagen presidencial. Por eso Karina empezó a ocupar un espacio más visible dentro de un esquema donde las tensiones entre ministros, asesores y sectores libertarios ya son inocultables.  En paralelo, el Gobierno intenta sostener públicamente a Adorni mientras enfrenta desgaste en encuestas, conflictos legislativos y una interna cada vez menos silenciosa.    Lo que ocurre puertas adentro tiene una lectura política importante: cuando Karina Milei avanza, el resto del gabinete retrocede. Y en momentos de crisis, ese movimiento suele marcar dónde se concentra realmente el poder dentro del oficialismo.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P