Sociedad

Milei expulsa a la prensa de Casa Rosada y crece la alarma

La decisión de cerrar el acceso a periodistas acreditados desató una fuerte reacción de entidades del sector y reavivó el debate sobre la calidad democrática.

  • 24/04/2026 • 09:03

El gobierno de Javier Milei quedó en el centro de una fuerte polémica tras decidir restringir el ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada, una medida que no tiene antecedentes en la etapa democrática reciente y que generó preocupación en el ámbito político y mediático.
 

La decisión implica, en la práctica, limitar el acceso directo de la prensa a la sede del Poder Ejecutivo, un espacio históricamente abierto a la cobertura periodística cotidiana de la gestión. El impacto no es menor: modifica el vínculo entre el Gobierno y los medios en un punto clave, como es el acceso a la información oficial.
 

Las reacciones no tardaron en llegar. La ADEPA calificó la medida como un hecho sin precedentes en democracia y expresó su “máxima preocupación”, mientras que el FOPEA la consideró de “extrema gravedad institucional”, al advertir que no solo afecta el ejercicio del periodismo sino también el derecho de la ciudadanía a informarse.



En paralelo, el propio Presidente endureció su postura con mensajes públicos contra periodistas, en una escalada discursiva que ya venía creciendo en los últimos meses.


El trasfondo del conflicto es más profundo que una medida puntual. Se inscribe en una relación cada vez más tensa entre el Gobierno y la prensa, marcada por cuestionamientos, descalificaciones y una lógica de confrontación permanente que ahora se traduce en decisiones concretas sobre el acceso a la información.


Sin embargo, el debate abre una discusión mayor. Argentina no atraviesa una ruptura institucional en términos formales: el sistema democrático sigue en funcionamiento, con elecciones, Congreso activo y división de poderes. Pero distintos analistas advierten sobre un deterioro en la calidad democrática, donde medidas como esta pueden afectar el equilibrio entre poder político y control público.


En ese contexto, la decisión de cerrar la Casa Rosada a la prensa funciona como un símbolo. Y reabre una pregunta de fondo sobre el rumbo del Gobierno: si la confrontación con el periodismo es parte de una estrategia comunicacional o el inicio de un cambio más profundo en la relación entre el poder y la información, en un escenario donde la libertad de expresión vuelve a colocarse en el centro del debate público.

 

 

 

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