El negocio del juego volvió a quedar en el centro de la escena política con una negociación silenciosa pero de alto impacto: empresarios del sector avanzan con el Gobierno para que Javier Milei firme un decreto que traspase los casinos porteños a la órbita nacional.      Los protagonistas de la movida son Federico de Achával y Ricardo Benedicto, dos históricos del negocio, que buscan sacar al Casino Flotante y al Hipódromo de Palermo del control de la Ciudad de Buenos Aires.  La clave del planteo es económica. Bajo jurisdicción nacional, las empresas podrían extender concesiones y reducir la carga impositiva, mientras que Nación pasaría a quedarse con una caja millonaria que hoy administra la Ciudad.  El impacto político es directo. La medida significaría un golpe fuerte para la gestión de Jorge Macri, que perdería ingresos clave en un contexto de caída de recursos y tensión financiera. No es un detalle menor: el negocio del juego representa millones mensuales entre cánones e impuestos.  Detrás de la negociación también aparece la interna del poder libertario. Según trascendió, los empresarios ya mantuvieron contactos con sectores cercanos a Santiago Caputo y también con el entorno de Karina Milei, en busca de respaldo para avanzar con el decreto.  El antecedente agrega ruido: en 2016, el traspaso del juego de Nación a la Ciudad también se hizo por decreto, lo que deja abierta la puerta a que un nuevo decreto revierta esa decisión.  Pero el trasfondo es más profundo que una discusión administrativa. Lo que está en juego es el control de uno de los negocios más rentables del país, históricamente atravesado por acuerdos políticos, concesiones extendidas y disputas de poder. En ese tablero, la posible jugada de Milei no solo redefine quién recauda. También reconfigura alianzas, tensiones y el equilibrio entre Nación y Ciudad. Porque en Argentina, el juego nunca es solo juego.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P