El Fondo Monetario Internacional volvió a encender señales de alerta sobre la economía argentina al recortar sus previsiones de crecimiento y elevar sus proyecciones de inflación, en un escenario marcado por la desaceleración global y las tensiones internas del programa económico.   Según el último informe, el organismo anticipa que la economía crecerá menos de lo esperado y que la desinflación será más lenta, lo que refleja un deterioro respecto a las proyecciones anteriores. El ajuste responde tanto a factores internos —como el impacto del ajuste fiscal y la caída del consumo— como a un contexto internacional más adverso.  El FMI también elevó sus estimaciones de inflación, advirtiendo que las presiones sobre los precios seguirán siendo más persistentes de lo previsto. La inercia inflacionaria, la dinámica cambiaria y las expectativas del mercado aparecen como factores clave que dificultan una baja más rápida del índice de precios.    El informe además pone el foco en otros desequilibrios. Entre ellos, un deterioro en las cuentas externas y una recuperación más lenta del empleo, con ingresos reales todavía rezagados frente a la inflación.    En paralelo, el contexto global tampoco ayuda. El propio organismo ya había advertido que la guerra en Medio Oriente puede acelerar la inflación a nivel mundial y enfriar el crecimiento, sumando presión sobre economías emergentes como la argentina.    El diagnóstico es claro: el rebote económico será más débil y más lento de lo que se esperaba meses atrás. La combinación de ajuste interno, caída del consumo y un escenario internacional más complejo configura un panorama más exigente para 2026.   Así, el FMI vuelve a marcarle la cancha al Gobierno: menos crecimiento, más inflación y un camino de recuperación mucho más empinado.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P