La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, tomó una decisión que sacudió al Gobierno: echó a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, tras conocerse que había accedido a un crédito del Banco Nación por más de 400 millones de pesos. La medida fue inmediata. Sin matices. Y con un fuerte impacto político. El nombre de Massaccesi apareció en una lista que se viralizó en redes sociales, donde figuraban funcionarios, dirigentes y tuiteros libertarios beneficiados con préstamos del mismo banco público que el oficialismo cuestiona y busca privatizar. Frente a ese escenario, Pettovello no dudó: cortó por lo sano y lo desplazó de su cargo. Pero el efecto no quedó ahí. Porque la decisión abrió un frente interno. Y dejó al descubierto una contradicción incómoda dentro del propio Gobierno. Mientras Pettovello actuó con rapidez, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo silencio frente a casos similares dentro de su área. Entre ellos, los de funcionarios cercanos que también accedieron a créditos millonarios del Banco Nación, pese a sostener públicamente un discurso crítico contra la banca estatal. La situación es aún más delicada porque esos mismos funcionarios tienen injerencia en decisiones económicas que involucran al sistema financiero público, lo que instala un escenario de conflicto de intereses difícil de justificar. En ese contexto, el contraste se vuelve evidente. Una ministra que actúa. Y otros que callan. La decisión también impacta de lleno en la interna del oficialismo. Porque el gesto de Pettovello deja expuestos no solo a Caputo, sino también a Manuel Adorni, quien continúa en el centro de las polémicas por su patrimonio, y a Karina Milei, que sostiene políticamente al jefe de Gabinete pese al desgaste acumulado. Así, lo que comenzó como un caso puntual terminó escalando en un problema estructural. Porque pone en discusión algo más profundo. La coherencia del discurso oficial.   El episodio expone una tensión central dentro del Gobierno: la distancia entre la narrativa anticasta y las prácticas concretas de sus propios funcionarios. Cuando esa brecha se vuelve visible, el costo político deja de ser individual y pasa a ser colectivo.   Pettovello marcó un camino posible dentro del oficialismo, pero también dejó al descubierto que no todos están dispuestos a recorrerlo. Y en esa diferencia es donde empieza a jugarse la credibilidad real del proyecto político.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P