El futuro del histórico complejo turístico de Chapadmalal se convirtió en un nuevo foco de tensión política tras la decisión del gobierno de Javier Milei de avanzar con su concesión por 30 años. En ese escenario, el senador radical Maximiliano Abad irrumpió con una propuesta alternativa que reconfigura el debate: transformar el predio en un campus de la Universidad Nacional de Mar del Plata.   La iniciativa fue presentada por el bloque UCR + Nuevos Aires en el Concejo Deliberante local y plantea la cesión de una parte del complejo para el desarrollo de infraestructura académica, residencias estudiantiles y espacios de formación. El proyecto no es improvisado, sino que retoma una línea que el propio Abad ya había impulsado cuando el Gobierno decidió desafectar el predio del área de Turismo, abriendo la puerta a su privatización.   El trasfondo es claro. Dos modelos en disputa. Por un lado, el oficialismo nacional que busca concesionar el complejo como parte de su política de retiro del Estado en áreas consideradas no esenciales, bajo el argumento de eficiencia y reducción del gasto público. Por el otro, sectores de la oposición que plantean un uso público estratégico vinculado a la educación, la producción y el desarrollo regional. La discusión no se limita a lo ideológico. También expone intereses concretos. En Mar del Plata circulan versiones sobre el interés de grupos empresarios en quedarse con parte del predio, mientras desde el PRO se llegó a impulsar un proyecto para reconvertir la zona en un desarrollo urbanístico al estilo Puerto Madero. En paralelo, el impacto social empieza a hacerse visible. Los trabajadores del complejo viven en un estado de incertidumbre desde que se anunció el proceso de privatización, con alrededor de 60 empleados sin claridad sobre su futuro laboral. Desde los gremios advierten que el predio quedó en una especie de limbo administrativo, sin definiciones concretas mientras avanza el debate político. En ese contexto, el planteo del radicalismo busca posicionarse como una alternativa que combine preservación del patrimonio con desarrollo estratégico. Los concejales que impulsan la iniciativa sostienen que el complejo puede convertirse en un polo educativo y científico, capaz de fortalecer la capacidad universitaria de la ciudad y generar nuevas oportunidades. Pero el proyecto también abre una interna. En Mar del Plata conviven dentro del oficialismo local sectores radicales, del PRO y libertarios, lo que anticipa tensiones en torno al destino del predio. La discusión sobre Chapadmalal ya no es solo sobre un complejo turístico, sino sobre el modelo de desarrollo que se quiere impulsar. Chapadmalal se convirtió en un símbolo de algo más profundo que una decisión administrativa. Es la disputa entre dos visiones de Estado: una que busca desprenderse de activos y otra que propone resignificarlos como herramientas de desarrollo. El desafío es evitar que esa discusión termine reducida a una lógica de intereses o negocios. Porque el valor de ese predio no está solo en su ubicación o su potencial económico, sino en lo que representa. Y cuando los activos públicos entran en juego, la decisión no debería ser quién se los queda, sino para qué se los usa.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P