Nacional

Villarruel lanza pasantías pagas y abre otra polémica social

La Vicepresidenta activó un sistema de prácticas de 20 horas semanales con ingresos superiores a una jubilación mínima.

  • 30/03/2026 • 09:19

El Congreso de la Nacion se ilumino en conmemoración por la fundación de la Provincia de Buenos Aires en 1820, Buenos Aires; Argentina, el 10 de febrero de 2024.

La vicepresidenta Victoria Villarruel puso en marcha un nuevo sistema de pasantías en el Senado que rápidamente generó debate político y social. Se trata de un esquema de prácticas de 20 horas semanales destinado a estudiantes secundarios, terciarios y universitarios, con una remuneración que supera el haber de una jubilación mínima. 

El programa no surge de la nada.


Según se explicó oficialmente, se basa en una normativa y reglamentación vigente desde gobiernos anteriores, pero ahora fue activado y reglamentado con criterios específicos, como exigencias académicas mínimas y condiciones de desempeño para los postulantes. 


El dato que encendió la polémica es el ingreso. En un contexto donde la jubilación mínima ronda valores que apenas cubren la canasta básica, el hecho de que una pasantía —aunque sea part-time— pague por encima de ese piso generó cuestionamientos inmediatos.  Ahí aparece el eje del conflicto. No es solo una política administrativa. Es un mensaje político.


Porque el contraste entre los ingresos de jóvenes en formación dentro del Estado y el de jubilados que dependen del sistema previsional expone una tensión cada vez más visible en el modelo económico actual.


Desde el entorno de Villarruel defienden la medida como una herramienta de formación y acceso al empleo para jóvenes, en línea con políticas de inserción laboral que buscan generar experiencia en el ámbito público. 

 

En paralelo, la Vicepresidenta también avanzó con la prórroga de regímenes de retiro para empleados del Senado, lo que completa un paquete de decisiones que reconfiguran la estructura laboral dentro de la Cámara alta. 


El lanzamiento de estas pasantías deja al descubierto una contradicción difícil de explicar: en un país donde millones de jubilados viven con ingresos mínimos, el Estado ofrece mejores condiciones a quienes recién se incorporan al sistema. No es un problema de los jóvenes. Es un problema de prioridades.


Porque cuando las políticas públicas generan este tipo de comparaciones, el debate deja de ser técnico y se vuelve profundamente político. Y en ese terreno, la pregunta es inevitable: qué modelo de Estado se está construyendo y a quiénes beneficia realmente.

 

 

 

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