Internacionales

Argentina se alinea y deja la neutralidad en Medio Oriente

El canciller Quirno ratificó el apoyo a Estados Unidos e Israel y aseguró que el país no será neutral frente al terrorismo.

  • 30/03/2026 • 09:10

El gobierno de Javier Milei volvió a dejar en claro su posicionamiento internacional en medio de la escalada bélica en Medio Oriente. Esta vez, fue el canciller Pablo Quirno quien confirmó sin rodeos la postura oficial: “Argentina no va a ser neutral ante el terrorismo internacional”. 
 

La definición no es menor.

El canciller Quirno remarcó la alineación de Argentina con Estados Unidos e Israel en la crisis de Medio Oriente (REUTERS/Kevin Lamarque)

Marca un quiebre con la histórica tradición diplomática argentina de mantener posiciones más equilibradas en conflictos internacionales. Y consolida un alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel en el enfrentamiento con Irán. Quirno fue más allá.


No solo justificó la posición del Gobierno, sino que además defendió abiertamente las acciones militares de esos países y calificó a Irán como un “régimen terrorista” con antecedentes de ataques contra la Argentina. 


Los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel siguen siendo utilizados como eje para sostener una política exterior más confrontativa frente a Teherán, en línea con decisiones recientes como la declaración de organizaciones vinculadas a Irán como grupos terroristas. 


Pero el posicionamiento también tiene otra lectura. Es parte de una estrategia más amplia. Desde que asumió Milei, la política exterior argentina gira hacia un alineamiento fuerte con Washington y sus aliados, tanto en términos geopolíticos como económicos. Y en ese marco, el conflicto en Medio Oriente funciona como un escenario donde esa definición se vuelve más visible.


El canciller incluso desestimó las advertencias sobre posibles represalias contra el país, y sostuvo que lo prioritario es “impedir que Irán exporte terrorismo al mundo”. 


El mensaje es claro.

No hay neutralidad.

Hay toma de posición.

Y eso redefine el rol internacional de la Argentina.
 

La decisión de abandonar la neutralidad no es solo diplomática: es política. Implica asumir riesgos en un escenario internacional cada vez más inestable y, al mismo tiempo, redefinir el lugar del país en el mundo. Argentina deja de ser un actor periférico que observa y pasa a ser un actor que toma partido.
 

El problema es que esa definición no es gratuita. En un contexto global atravesado por conflictos, alinearse implica exponerse. Y la pregunta que empieza a aparecer es inevitable: hasta dónde puede llegar ese alineamiento sin que el costo supere los beneficios.

 

 

 

 

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