El fallo favorable a la Argentina por la causa YPF, lejos de cerrar la discusión, profundizó la grieta política. Esta vez, el que salió con los tapones de punta fue el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien lanzó durísimas críticas contra el presidente Javier Milei.   “El perturbado mental, en vez de festejar esto, salió a echar culpas”, disparó Bianco, en referencia a la reacción del mandatario tras la decisión judicial que evitó que el país pague más de 16.000 millones de dólares por la expropiación de YPF.    El funcionario, uno de los hombres más cercanos a Axel Kicillof, cuestionó el tono del discurso presidencial y acusó a Milei de intentar construir un relato político en lugar de reconocer el resultado como un logro colectivo del Estado argentino.    Según Bianco, la resolución judicial no es producto de la actual gestión, sino de una estrategia sostenida durante años. “Si hizo algo bueno, fue haber mantenido la estrategia”, afirmó, en un intento de bajar el mérito político del oficialismo y remarcar la continuidad de la defensa jurídica.    Además, defendió la legalidad de la estatización de YPF, al sostener que se realizó conforme a la Constitución y a las leyes vigentes, y que por eso el fallo terminó siendo favorable para el país.    El cruce se produce luego de que Milei, en cadena nacional, calificara la expropiación como una “aventura suicida” y volviera a insistir con su definición de que “expropiar está mal porque robar está mal”, profundizando así el enfrentamiento con el kirchnerismo.    En ese contexto, el fallo por YPF dejó de ser un tema judicial para convertirse en un nuevo campo de batalla política. Porque mientras el Gobierno busca capitalizar el resultado como propio, desde la oposición intentan resignificarlo como una validación de decisiones tomadas en el pasado. Y en el medio, el tono del debate escala. Cada vez más.   El cruce entre Bianco y Milei no es solo un exceso verbal: es la expresión de una disputa más profunda sobre el sentido de las decisiones del Estado. Incluso ante un fallo favorable, la política argentina vuelve a dividirse entre quienes buscan capitalizarlo y quienes intentan resignificarlo.   Pero el problema de fondo es otro. Cuando una victoria judicial se transforma en un campo de confrontación, lo que se pierde es la posibilidad de construir acuerdos duraderos. Y sin esa base, incluso los logros más importantes quedan atrapados en la lógica de la grieta.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P