El gobierno de Javier Milei decidió endurecer su postura frente al Grupo Clarín y condicionó la aprobación de la fusión entre Telecom y Telefónica a una serie de exigencias que reconfiguran por completo el negocio de las telecomunicaciones en la Argentina.   Según surge de un informe del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), al que accedieron fuentes del sector, la principal condición es contundente: Telecom deberá ceder un total de 6 millones de clientes móviles a otras empresas en un plazo máximo de dos años.   El detalle no es menor.   De esos 6 millones, 4 millones corresponden al Área Metropolitana de Buenos Aires, el núcleo más rentable del país, mientras que el resto se divide entre 1 millón en la región norte y otro millón en la región sur. Pero esa no es la única exigencia. El Gobierno también ordena la devolución de espectro radioeléctrico, un recurso clave para el funcionamiento del negocio. En total, Telecom deberá liberar 130 megas, de los cuales 60 deberán ser restituidos de manera inmediata a nivel nacional, junto con tramos adicionales en distintas regiones del país. Además, en aquellas zonas donde la empresa supere el 50% de participación de mercado, se le exigirá desprenderse de clientes de internet fija para permitir el ingreso de nuevos competidores. Incluso, el plan incluye abrir el acceso al mercado en la Ciudad de Buenos Aires, tanto para usuarios particulares como para servicios corporativos (B2B), lo que impacta directamente en uno de los segmentos más estratégicos del negocio. El paquete de condiciones no termina ahí. Telecom también deberá retirar todas las demandas judiciales contra el Estado argentino y regularizar deudas vinculadas al Fondo de Servicio Universal, además de pagar multas acumuladas en el sistema de telecomunicaciones. En términos concretos, el Gobierno no solo condiciona la fusión. La magnitud de las exigencias revela que el conflicto trasciende lo técnico. Y tiene un protagonista claro: el enfrentamiento entre Milei y el Grupo Clarín. Desde hace más de un año, el Presidente mantiene fijado en sus redes sociales un mensaje en el que acusa al grupo de intentar quedarse con el 70% del mercado de telecomunicaciones, lo que —según su visión— implicaría una posición dominante capaz de fijar precios sin competencia. “Tu celular, tu internet, tu teléfono, todo lo controlaría el mismo grupo económico”, sostiene Milei en ese mensaje, donde además califica a Clarín como “la gran estafa argentina”. Ese posicionamiento explica la dureza del informe del ENACOM. Pero también abre una discusión más profunda. Porque mientras el Gobierno argumenta que busca evitar la concentración del mercado y promover la competencia, desde el sector privado advierten que las condiciones impuestas podrían volver inviable la operación o forzar una reconfiguración total del negocio. El caso entra ahora en una etapa clave. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia deberá analizar el informe y emitir una resolución en las próximas semanas. Y allí se definirá si la fusión avanza, se modifica o queda en suspenso. Pero más allá de la decisión técnica, el mensaje político ya está dado. El Gobierno está dispuesto a intervenir de manera directa en uno de los sectores más estratégicos de la economía. Y a confrontar con uno de los grupos de poder más importantes del país. Porque en esta disputa no solo se juega una fusión. Se juega el control del negocio de las telecomunicaciones. Y el equilibrio de poder entre el Estado…y los grandes grupos económicos.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P