Nacional

Milei retiró cuadros de Perón y Evita de Casa Rosada

La decisión abre una nueva polémica en medio de la “batalla cultural”.

  • 26/03/2026 • 09:03

El gobierno de Javier Milei volvió a encender la polémica política con una decisión de alto contenido simbólico: ordenó retirar un cuadro de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón que se encontraba exhibido en la Casa Rosada, en un movimiento que trasciende lo estético y se inscribe de lleno en la disputa ideológica que impulsa el oficialismo. 
 

La obra descolgada era una réplica del histórico retrato realizado por el pintor Numa Ayrinhac, ubicada en la antesala del Salón Eva Perón. La decisión fue tomada por la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei, y también incluyó el retiro de un ploteo del glaciar Perito Moreno que decoraba el mismo espacio. 
 

Desde el Gobierno justificaron la medida con argumentos técnicos. Señalaron que se detectaron fallas estructurales en los soportes y que los cambios de temperatura generados por los sistemas de aire acondicionado podían afectar la conservación de las piezas. 

 

Sin embargo, la decisión rápidamente fue leída en clave política. No es un hecho aislado.


Se inscribe en una serie de medidas que el oficialismo viene impulsando desde su llegada al poder, orientadas a redefinir la simbología presente en espacios públicos del Estado. En esa línea, ya se habían retirado imágenes, bustos y referencias vinculadas al peronismo y al kirchnerismo en distintas dependencias oficiales. 

RETRATO DE PERON Y EVITA DE NUMA AYRINHAC” | Argentina.gob.ar

El cuadro removido no es una pieza cualquiera. Se trata de una representación icónica del peronismo, basada en la obra original de 1948 que constituye el único retrato oficial de Perón y Evita, hoy preservado en el Museo de la Casa Rosada. 


El destino de la obra también es significativo. Fue trasladada justamente a ese museo, donde quedará resguardada como patrimonio histórico, mientras el espacio que ocupaba en la Casa Rosada quedó vacío a la espera de una nueva definición. 


Y ahí aparece otro dato que potencia la controversia.


En el entorno del Gobierno ya se analizan alternativas para reemplazar la imagen. Entre las opciones figuran próceres históricos como Sarmiento, Belgrano o Alberdi, pero también surgió una posibilidad que refleja el cambio de lógica simbólica: colocar una imagen de Lionel Messi. 

La escena es elocuente. No se trata solo de un cuadro que se baja. Se trata de qué relato se construye en su lugar.

La Casa Rosada, como sede del Poder Ejecutivo y espacio cargado de historia política, siempre funcionó como un escenario simbólico donde cada gobierno deja su marca. 

En ese sentido, la decisión de Milei va más allá de una cuestión decorativa. Es un gesto político. Un gesto que busca reconfigurar el sentido de los símbolos que representan al Estado.

Y que, inevitablemente, vuelve a abrir la grieta sobre la memoria, la historia y la identidad política argentina. Porque cuando se bajan cuadros que representan una etapa central del país, la discusión deja de ser artística. Pasa a ser política. Y profundamente ideológica.
 

 

 

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