El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, acelera su armado político nacional, pero al mismo tiempo enfrenta un frente interno cada vez más complejo: la preocupación creciente de los intendentes por la caída de recursos y el deterioro de la situación social.   En ese contexto, el mandatario convocó a jefes comunales a un encuentro en La Plata con el objetivo de ordenar el escenario económico y contener el malestar territorial. El diagnóstico es compartido: menos fondos, más demanda social y una presión creciente sobre los municipios.    Los intendentes advierten que la situación se volvió crítica en varios distritos. Entre los principales problemas mencionan el aumento de la morosidad en las familias, el crecimiento de la demanda de alimentos y la dificultad para sostener servicios básicos.    El cuadro se completa con otro dato clave: la caída de la coparticipación y de los recursos provinciales, producto de la recesión y la baja en la recaudación. Según estimaciones oficiales, los ingresos tributarios bonaerenses ya venían mostrando retrocesos reales, lo que impacta directamente en las transferencias a los municipios.    Además, varios intendentes plantearon retrasos en obras públicas y dificultades para sostener programas locales, lo que agrava el clima en los territorios.    La convocatoria de Kicillof no es solo económica. También tiene una lectura política. En medio de su construcción federal y su intento de proyectarse a nivel nacional, el gobernador necesita sostener ordenado su principal activo: el territorio bonaerense.   El desafío no es menor. La provincia de Buenos Aires concentra la mayor densidad poblacional del país y es clave en cualquier estrategia electoral. Pero también es el distrito más sensible al impacto de la crisis económica.   En ese escenario, el gobernador intenta posicionarse como un “escudo” frente al ajuste nacional, una idea que viene repitiendo en sus intervenciones públicas y que ahora busca reforzar con gestión territorial.   Sin embargo, la tensión crece. La combinación de caída de recursos y aumento de la demanda social empieza a poner a los municipios en una situación límite, donde el margen de maniobra es cada vez más reducido.   La reunión en La Plata aparece así como un intento de contención política en un momento delicado. Pero también como una señal de alerta: la crisis económica ya no es solo un problema macro. Está impactando de lleno en el territorio.   Y en la provincia de Buenos Aires, cuando el territorio se tensiona, la política nunca queda al margen.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P