La interna libertaria dejó de ser un rumor y se transformó en una guerra abierta. Victoria Villarruel respondió este martes a las críticas lanzadas desde el oficialismo y aseguró con contundencia: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar”. La frase no fue aislada ni improvisada. Fue la respuesta directa al diputado nacional y exministro de Defensa Luis Petri, quien la acusó de ser “funcional a la oposición” y de “apostar al fracaso del Gobierno”.   El conflicto escaló tras la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, donde el presidente Javier Milei lanzó una frase que fue interpretada como una alusión directa a su vicepresidenta: habló de “propios que soñaban con el sillón de Rivadavia”. La tensión ya era visible desde el frío saludo entre ambos en la entrada al recinto y se profundizó durante el discurso presidencial, cuando las cámaras captaron a Villarruel utilizando su celular mientras Milei hablaba.   Petri fue uno de los más duros. En declaraciones televisivas afirmó que la vicepresidenta “no estuvo a la altura de las circunstancias” y sugirió que buscó posicionarse como alternativa dentro del propio Gobierno. “Cuando vos te ofrecés a la oposición siendo parte de la fórmula presidencial, ¿qué sos?”, lanzó el legislador mendocino . La respuesta de Villarruel llegó vía redes sociales y fue directa al hueso. Cuestionó la gestión de Petri al frente del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), habló de un posible desfalco y lo acusó de haber dejado “a cientos de miles de militares y familias sin atención médica”. Además, redobló la apuesta: “Eso quieren. Mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/2, hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo”.   La vicepresidenta también dejó otra definición política relevante: “El que calla mientras un presidente acusa solo ejerce respeto. No es el ámbito de contradecir a nadie”. Un mensaje que puede leerse como defensa institucional o como ironía frente a las críticas internas.   La relación entre Milei y Villarruel, que ya arrastraba fricciones desde hace meses, parece hoy completamente rota. No es solo una disputa de estilos o diferencias parlamentarias: es una pelea por liderazgo, por control del Senado y por la proyección política futura dentro de un espacio que se consolidó con una narrativa antisistema pero que hoy enfrenta su propia implosión.   El oficialismo enfrenta así un dilema complejo: mientras intenta sostener su programa económico y confronta con la oposición en el Congreso, también debe administrar una fractura interna que erosiona su credibilidad. La imagen de un Gobierno que cuestiona a su propia vicepresidenta en plena Asamblea Legislativa expone una debilidad que la oposición no tardará en capitalizar.   La pregunta ya no es si hay crisis en la cúpula libertaria. La pregunta es cuánto impacto tendrá en la gobernabilidad y en el equilibrio interno de poder dentro de La Libertad Avanza.   Y en ese escenario, Villarruel dejó claro que no piensa correrse. La pelea recién empieza.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P