Patricia Bullrich rompió el libreto. La senadora cuestionó la represión de la Policía Federal contra un camarógrafo de A24 durante la protesta por la reforma de la Ley de Glaciares y definió el accionar como “reprochable”. La frase sorprendió incluso dentro del oficialismo, donde no olvidan que cuando ella estaba al frente de Seguridad defendió cada operativo, incluso aquellos que terminaron con jubilados golpeados todos los miércoles o con el fotógrafo Pablo Grillo al borde de la muerte. Podés leer:¨Salvaje agresión policial a un equipo de A24 cubriendo una protesta¨). Bullrich aseguró que se abrió un sumario interno y que “no fue la conducta que la Policía debe realizar”. Pero más que una defensa corporativa de la prensa, en la Rosada leyeron otra cosa: un mensaje político directo a su sucesora, Alejandra Monteoliva. La ministra actual viene tomando decisiones propias y, sobre todo, acercándose a la línea de Santiago Caputo, el estratega presidencial que concentra cada vez más poder en áreas sensibles.   El distanciamiento no es nuevo. Monteoliva demoró la llegada de Diego Valenzuela a Migraciones, un nombre impulsado por el entorno de Bullrich. También tendió puentes con Caputo, un gesto que en el tablero libertario vale más que cualquier declaración pública. Caputo, junto a Karina Milei, observa con desconfianza los movimientos de autonomía de la ex candidata presidencial del PRO.   La reacción fue inmediata. Las milicias digitales del llamado “Gordo Dan”, alineadas con Caputo, salieron a cruzar a Bullrich en redes sociales, acusando a la prensa de montar operaciones y pidiendo no “dejarse psicopatear”. El mensaje no fue solo contra periodistas: fue una advertencia interna. En el ecosistema libertario, quien se corre del discurso oficial paga costo.   La tensión se amplifica por el trasfondo político. Bullrich intentó, con el respaldo de Victoria Villarruel y algunos gobernadores peronistas dialoguistas, influir en el Senado y trabar el traspaso del fuero laboral a la Ciudad. En el oficialismo sospechan que detrás de esa movida hay también una disputa porteña: Manuel Adorni asoma como posible competidor en CABA y el armado de Karina Milei y Daniel “Tano” Angelici aparece en el radar de la senadora.   La escena deja una postal incómoda: quien fue símbolo del “orden” y la mano dura ahora cuestiona una represión y abre fuego contra su propia heredera política. La interna ya no es un rumor de pasillo. Es un conflicto abierto en el corazón del gobierno, donde Seguridad se convirtió en un nuevo campo de batalla entre bullrichistas y el triángulo de hierro que integran Karina Milei y Santiago Caputo.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P