Tras semanas de negociación y en plena disputa por el control del peronismo bonaerense, el PJ provincial acordó la composición de la lista de autoridades con una distribución de 55 % para el espacio que responde mayormente a Axel Kicillof y 45 % para sectores cercanos al kirchnerismo.   La decisión, que parecía simple sobre el papel, terminó siendo un termómetro político de las tensiones internas dentro de la principal fuerza opositora al Gobierno nacional. El reparto —que otorga una leve mayoría a los kicillofistas— no sólo define nombres y cargos dentro del partido, sino que adelanta un escenario de disputa en la carrera hacia 2027, donde el peronismo buscará reorganizarse después de derrotas electorales, fracturas locales y debates sobre la identidad de la fuerza.   Desde el entorno de Kicillof celebraron el resultado como una muestra de fuerza estratégica. El gobernador bonaerense —que ya viene consolidando su perfil electoral tras liderar la victoria en la conducción del PJ bonaerense— logró posicionar a su sector con una mayoría funcional que le permitirá tener mayor influencia en la definición de candidaturas, estrategias y alianzas rumbo a 2027.   Por su parte, el kirchnerismo —que había aspirado a obtener una cuota mayor de poder— aceptó el reparto aunque dejan entrever que no están conformes con la proporción final. Algunos dirigentes cercanos a la vicepresidenta habían planteado que la composición debía reflejar mejor “el peso territorial y militante” que ellos sostienen, pero la mesa de negociaciones terminó inclinándose a favor de una fórmula que permitirá a los kicillofistas controlar decisiones clave en la estructura partidaria bonaerense.   El acuerdo 55-45 sirve también como una señal política hacia los distintos aparatos territoriales del PJ: muestra que Kicillof no solo aspira a liderar el partido en la provincia más importante electoralmente, sino que también busca consolidar un liderazgo nacional dentro del peronismo que se verá revalidado —o cuestionado— en las próximas internas y definiciones de listas.   Sectores críticos al resultado sostienen que el reparto podría profundizar las tensiones internas del peronismo, por cuanto refuerza la narrativa de que la fuerza sigue sin resolver su identidad ni sus liderazgos, con un kirchnerismo con base territorial que se siente subrepresentado y un kicillofismo en ascenso que busca posicionarse como la alternativa predominante.   Además, el acuerdo bonaerense tiene implicancias más allá de las fronteras provinciales: las alianzas que se construyan aquí pueden influir en los equilibrios internos del Congreso nacional, los bloques parlamentarios y las interacciones con otras fuerzas opositoras, como el Frente de Todos en otras provincias o sectores que pugnan por mayor poder de definición en el armado partidario.   Mientras tanto, el peronismo bonaerense avanza con un reparto que, si bien no arranca polémicas extremas, sí deja entrever que el liderazgo de Kicillof se fortalece en el corto plazo, con un kirchnerismo que, aún con representación significativa, deberá negociar y ajustar su estrategia para no quedar relegado en la disputa por la sucesión de 2027.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P