Provincias y CABA

Milei posterga Mendoza y recalibra su agenda con foco en Tucumán

En medio de un clima político tenso por la reforma laboral, el presidente Javier Milei decidió postergar su visita a Mendoza y reprogramar su agenda para marzo con una escala clave en Tucumán, donde impulsará una nueva etapa del denominado “tour de la gratitud”. La movida sugiere ajustes tácticos ante la creciente presión política y social.

  • 14/02/2026 • 08:19

El presidente Javier Milei decidió postergar su visita oficial a Mendoza y reorientar su agenda hacia el norte del país, con una gira por Tucumán planificada para marzo en el marco del llamado tour de la gratitud. La noticia surge en un momento crítico: su Gobierno enfrenta rechazo social por la reforma laboral, tensiones con sindicatos y cuestionamientos políticos tanto dentro como fuera del oficialismo.
 

La postergación de Mendoza, una provincia estratégica por su perfil productivo y electoral, revela más que un simple ajuste de itinerario: es una señal de recalibración política en medio de una agenda cargada de fricciones. En su lugar, Milei eligió priorizar reuniones, actos y discursos en Tucumán —un distrito con tradición peronista y fuerte presencia sindical— con el objetivo declarado de “agradecer a los ciudadanos por la confianza y respaldar medidas de gestión pública”.
 

El “tour de la gratitud” fue presentado por la Casa Rosada como una forma de acercarse a la sociedad, mostrar resultados de gestión y contrarrestar el malestar social que se ha expresado en protestas y rechazos callejeros, especialmente contra la reforma laboral. Sin embargo, para analistas políticos y dirigentes opositores, la reprogramación de la agenda tiene un componente táctico: evitar escenarios de confrontación directa en provincias donde el conflicto social está más encendido, y trasladar la discusión a espacios más controlados y simbólicamente beneficiosos para el Ejecutivo.

 

Mendoza había sido incluida originalmente en la agenda presidencial como parte de un esfuerzo por consolidar apoyos en centros urbanos y productivos. Su postergación, según fuentes políticas consultadas, obedece a la necesidad de maniobrar políticamente ante un contexto donde la gestión enfrenta cuestionamientos por el impacto de las políticas económicas —como la reforma laboral— y la percepción pública sobre la precarización de derechos sociales y laborales.
 

Por su parte, Tucumán aparece en la hoja de ruta oficial no solo como una escala geográfica, sino como un símbolo político: una provincia con fuerte identidad regional, peso en la representación nacional y una historia de movilización social que puede servir a Milei para reeditar una narrativa de cercanía con el interior profundo del país. En marzo, se espera que su actividad incluya reuniones con referentes locales, actos de gestión y un discurso dirigido a enfatizar logros sectoriales y compromisos con el desarrollo regional.
 

La decisión de reconfigurar la agenda a menos de dos meses del inicio formal de las sesiones ordinarias y en pleno debate por reformas estructurales como la laboral tiene también una lectura política más amplia: el Gobierno intenta consolidar una imagen de liderazgo territorial y de conectividad con diversas provincias, en un contexto donde la percepción de aislamiento en Buenos Aires y la polarización nacional se intensifican.
 

En este sentido, el movimiento de itinerario refleja una lectura dual: por un lado, la búsqueda de reforzar la presencia presidencial en espacios fuera del foco mediático tradicional de la Capital Federal; por otro, la voluntad de mitigar tensiones internas y sociales en momentos donde la gestión necesita capital político positivo para sostener su agenda de reformas.