El juicio oral de la Causa Cuadernos —caso de corrupción que sacude a la política argentina desde 2018— avanza a paso firme hacia momentos definitorios. En las últimas audiencias, el tribunal a cargo dio lectura a las declaraciones de los imputados colaboradores —entre ellos Oscar Centeno— y reveló nuevos indicios contra quienes, según la acusación, lideraron la red de sobornos y coimas entre 2003 y 2015.    Centeno, quien escribió los cuadernos originales que documentan supuestos pagos ilegales de empresarios contratistas del Estado a funcionarios públicos, ratificó que esas entregas de dinero continuaron incluso tras la muerte del expresidente Néstor Kirchner, cuando su esposa lideraba la presidencia. Según declaró —antes de acogerse al régimen de arrepentido— los viajes con bolsos y valijas repletas de dinero se mantuvieron una vez por semana, y en varias ocasiones aseguró haber visto a la ex presidenta en distintos contextos vinculados a esas operaciones.    El fiscal acusador definió el esquema expuesto como una “asociación ilícita” sistemática. A lo largo de más de diez años, contratistas del Estado habrían pagado coimas para adjudicaciones de obra pública, adscripciones y privilegios. La acusación asegura que el dinero recaudado pasaba por intermediarios y terminaba en domicilios, oficinas estatales, hoteles o inmuebles vinculados con funcionarios, como parte de un sistema estructurado de corrupción.    Con la nueva fase del juicio, los pasos que vienen serán clave: tras la lectura de las acusaciones y testimonios de arrepentidos, los imputados —funcionarios y empresarios— deberán declarar e intentar refutar las acusaciones. Ese cruce entre versiones definirá si los testimonios son creíbles, o si se limitan a acusaciones interesadas para buscar beneficios penales.    Además, el tribunal que preside el debate ya comenzó a acelerar el ritmo: pasaron de una audiencia semanal a dos veces por semana. Esa decisión busca evitar demoras y resolver la megacausa lo antes posible, aunque varios acusados —ya mayores o de avanzada edad— podrían intentar dilatar el proceso.    A su vez, especiales expectativas hay sobre el valor jurídico que tendrá la figura del “arrepentido”. Si los testimonios de Centeno y otros colaboradores son confirmados en sede judicial, esa herramienta se consolidará como un mecanismo fundamental para desarmar redes de corrupción estructural en Argentina. Pero si la prueba se resquebraja —por presiones, contradicciones o manipulación—, el fallo podría deslegitimar buena parte del caso.    Las consecuencias políticas, además, podrían ser enormes. Entre los acusados hay ex ministros, empresarios clave y figuras emblemáticas del kirchnerismo. De obtener condenas, el impacto sobre el sistema político —y la narrativa de impunidad reciente— sería de larga duración.   El juicio ya dejó de ser solo un expediente judicial: se convirtió en una cuenta regresiva para la transparencia, en un punto de inflexión para la justicia argentina, y en una prueba de fuego para la estructura del poder tradicional. Lo que suceda en las próximas audiencias puede marcar un antes y un después en la historia reciente.       Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P