Provincias y CABA

Micros pagos y repudio masivo: Milei chocó con Santiago

Otra caravana blindada y vacía: Milei desembarcó en Santiago del Estero entre micros, mercadería y abucheos

  • 18/10/2025 • 21:11




 

La escena se repite y empieza a convertirse en marca registrada: Javier Milei llega a una provincia, sus equipos bajan con micros cargados de militantes alquilados, bolsas con mercadería y promesas de “poner el cuerpo”, pero lo que termina copando las calles no son los aplausos sino los abucheos.


 

Esta vez fue el turno de Santiago del Estero, donde la visita presidencial fue recibida con repudio abierto, insultos y pancartas que le recordaban que el ajuste se siente en los hospitales, en los comedores y no en los sets de televisión.

 

Según denuncias locales, más de 500 militantes fueron trasladados en micros y se les entregó mercadería desde el viernes, como parte del operativo para asegurar “presencia libertaria”. Testigos aseguran que a cada asistente se le ofrecían $10.000 por participar de la caravana, en un intento desesperado de maquillar con banderas celestes y blancas lo que en realidad fue un escenario de rechazo ciudadano.

 

Lejos de la épica que intenta vender el oficialismo, el operativo estuvo rodeado por un cordón de Gendarmería y seguridad nacional, que intentó contener a los vecinos que se acercaron no para saludar al presidente, sino para reprocharle el ajuste, el vaciamiento de programas sociales y el escándalo de las coimas del 3% que salpica a su hermana Karina. Los cánticos de protesta y los carteles con la leyenda "Con hambre no hay libertad" reflejaron el clima real en una provincia donde los números del INDEC muestran que el 64% de los niños viven bajo la línea de pobreza.

 

La postal santiagueña expone la contradicción brutal del mileísmo: mientras el Gobierno insiste en que “el sacrificio valió la pena” y que Argentina está frente a su mejor oportunidad en 100 años, la realidad lo enfrenta provincia por provincia, acto por acto, con una sociedad que no ve ni rebote, ni alivio, ni futuro. Y el dato político es clave: cada caravana blindada, cada repudio popular en territorio, golpea directo en la narrativa electoral que busca instalar la idea de apoyo social al ajuste.

 

“Caravana de la libertad” financiada con recursos del Estado

La escena generó fuertes cuestionamientos no solo por el reparto de mercadería y dinero, sino porque el operativo de seguridad y logística se realizó con recursos provinciales y federales en plena veda fiscal. Mientras los hospitales del norte denuncian falta de insumos y los comedores escolares reclaman presupuesto, el Ejecutivo nacional moviliza fuerzas, fondos y estructura gubernamental para garantizar la presencia de militantes pagos en cada parada de la gira. La paradoja no pasó desapercibida: el gobierno que dice combatir “la casta” terminó reproduciendo los mismos mecanismos de clientelismo que juró destruir.

 

Las protestas espontáneas que acompañaron su visita reflejan una fractura social más profunda: el discurso de “lo peor ya pasó” no logra calar en una población golpeada por la suba del dólar, la caída del poder adquisitivo y los escándalos por corrupción y vínculos narcos que envuelven a figuras del oficialismo. Lo que Milei intenta presentar como “gestos de apoyo popular” termina chocando contra una realidad incómoda: mientras reparte discursos épicos, cada territorio que pisa se convierte en un termómetro del descontento y la ruptura de la narrativa libertaria.

 

Una cosa queda clara: ya no alcanza con cadenas nacionales ni con shows en el Movistar Arena. La calle —esa misma calle que el gobierno desprecia cuando protesta— está empezando a hablar, y no lo hace con consignas libertarias, sino con bronca, desgaste y un mensaje directo: no hay voto que alcance si el pueblo no llega a fin de mes.

 

 

Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M

Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P