Cristina Kirchner aprovechó otro episodio de tensión cambiaria para volver a poner al Presidente contra las cuerdas. En un mensaje via redes, sostuvo: “¡Che Milei! ¡Que olor a default!” —aludiendo a lo que considera señales claras de una economía que se desprende del suelo, mientras el dólar escala verticalmente y las reservas se desploman.    La expresidenta señaló que el gobierno “se fumó más de mil millones de dólares en apenas dos días”, en una crítica directa al ministro Caputo, al esquema de bandas de flotación y a la narrativa oficial que asegura que el orden cambiario está controlado. Para Cristina, esos anuncios (“vamos a vender hasta el último dólar en el techo de la banda”) suenan huecos si detrás no hay consistencia económica ni señales de confianza para que el capital se quede. (Podés leer:¨Dólar en crisis: el BCRA quemó USD 678 millones y el futuro es un abismo¨).   El cruce político no es puro oportunismo coyuntural: Cristina construye un bloque de advertencia que ya había ensayado antes, en momentos donde las fluctuaciones del dólar, la inflación y las expectativas incómodas dejaban claro que el relato gubernamental de “lo peor ya pasó” empieza a perder credibilidad. Este tipo de críticas apuntan a que lo que se rompe no es solo el bolsillo, sino la propia legitimidad del poder.   El nuevo mensaje de Cristina Kirchner es un dardo directo al corazón del modelo libertario. Al recordar que entre 2005 y 2012 el Estado devolvió todos los dólares a los ahorristas saqueados por el corralito de Cavallo y Sturzenegger, pone en evidencia que quienes hoy rodean a Milei son los mismos responsables de la debacle de 2001. No es casual que Cristina nombre tres veces a Sturzenegger como partícipe necesario de los ciclos de endeudamiento y vaciamiento financiero del país, ni que subraye que Caputo, en apenas siete años, logró dos veces el mismo desastre: fuga, deuda y ruina.   El tweet golpea en un punto sensible: el relato oficial dice que “lo peor ya pasó”, pero la realidad es que el equipo económico está integrado por los mismos arquitectos del fracaso. Sturzenegger, el ideólogo del blindaje y el megacanje, hoy vuelve como gurú de la desregulación; (Leé también:¨El hombre detrás del ajuste; quién es Federico Sturzenegger¨)  Caputo, el “Messi de las finanzas” que endeudó al país en dólares para beneficio de fondos especulativos, es ahora quien quema reservas para sostener un modelo sin anclas. Y mientras tanto, Milei insiste en culpar al “no-mileismo” de su debilidad, cuando lo que carcome a su gestión son sus propios funcionarios y sus viejas recetas de ajuste y vaciamiento.   Cristina además apuntó a lo que el gobierno busca tapar: los audios que revelan coimas en el área de discapacidad y la participación de la hermana presidencial. Convertir esos hechos en memes o en canciones virales no borra la gravedad institucional ni la indignación social. Por el contrario, refuerza la imagen de un oficialismo que, mientras predica pureza anticorrupción, convive con prácticas que huelen al pasado más oscuro de la política argentina.   La ironía de Cristina al transformar las denuncias de coimas del 3% en un “hit musical” sobre Karina Milei no es un chiste menor: es la muestra de cómo la corrupción atraviesa al corazón mismo del oficialismo y se instala en la cultura popular como burla y condena.( El grito de la oposicion en el cierre de la sesión de diputados)  Cuando una acusación tan grave se convierte en canción, deja de ser solo un expediente judicial para volverse un símbolo social: la hermana del Presidente, presentada como “la jefa” y estratega del poder libertario, ya carga con la etiqueta de “coimera” en el imaginario colectivo. Y en política, cuando la calle empieza a cantar tus miserias, la credibilidad ya está rota y difícilmente pueda recuperarse.   En definitiva, el mensaje combina memoria histórica y denuncia presente: los nombres se repiten, los errores también, y los costos siempre recaen en los mismos. Sturzenegger y Caputo simbolizan la continuidad de un modelo que, lejos de rescatar al país del colapso, lo empuja cada vez más cerca de ser un Estado fallido. Y lo que Cristina marca con ironía, la sociedad lo siente con crudeza en el supermercado, en los bancos y en la calle.           Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P