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Peronismo: indulto a Cristina como columna de su nuevo pacto político

En las negociaciones previas a un acuerdo de gobernabilidad, el peronismo incluye como primer punto el indulto a Cristina Kirchner. La medida busca limar asperezas, unir al bloque frente a las elecciones y presionar al oficialismo para volver al tablero político con ventaja.

  • 11/09/2025 • 18:35

 

El peronismo puso sobre la mesa un pedido que muchos interpretan como simbólico pero con gran peso político: que Cristina Kirchner reciba un indulto como parte del primer tramo de un acuerdo de gobernabilidad con vistas al escenario post-elecciones. La idea empezó a circular en los primeros contactos entre distintos sectores justicialistas para estabilizar la crisis política que atraviesa el país. 

Los senadores peronistas Di Tullio, Mayans y Parrilli.
Los senadores peronistas Di Tullio, Mayans y Parrilli.
 

Voceros del bloque de senadores de Unión por la Patria ya habían mencionado que, tras la condena definitiva en la causa Vialidad, el indulto sería una medida necesaria para cerrar heridas institucionales. Se plantea como un gesto hacia la reconciliación política, aunque no todos los peronistas coinciden en el momento ni en la forma de hacerlo. 
 

El contexto alimenta esta exigencia: la derrota potente del oficialismo en Buenos Aires dejó al Gobierno debilitado políticamente, más aún cuando los reclamos sociales y de justicia se han vuelto centrales. Para muchos dentro del peronismo, el indulto no sólo sería un acto de justicia hacia Cristina Kirchner, sino un golpe simbólico que podría reflotar la moral partidaria, galvanizar la base electoral y polarizar a favor de la oposición. 
 

Pero no es un camino sin riesgos. Promover el indulto implica desencadenar debates judiciales, reacciones desde el Poder Ejecutivo y los sectores críticos, presión de medios y posibles sanciones políticas de quienes lo consideren un intento de amnistía política. Además, la sociedad está muy fragmentada sobre el tema: para parte del electorado, el indulto será visto como impunidad, para otros como reparación.
 

Que el indulto a Cristina Kirchner aparezca como el primer punto de un pacto de gobernabilidad revela varias cosas: primero, cuán debilitado está el oficialismo después de los comicios bonaerenses, que ha perdido la iniciativa política, y cómo el peronismo siente que tiene margen para imponer su agenda.
 

Segundo, lo simbólico se convierte en herramienta política. No se trata sólo de una medida legal, sino de construir narrativas: “Cristina libre”, reconciliación, y reclamo de una Justicia que perdone lo que para muchos fue déjà vu de persecución. Si prospera, el indulto puede servir de bisagra para una oposición fuerte que va a octubre movilizada; si fracasa, puede generar expectativas incumplidas y críticas internas.
 

Tercero, la idea de indulto anticipa un escenario en el que el peronismo espera negociar alianzas, ubicar gobernadores, intendentes y dirigentes de peso como interlocutores fijos, y dejar atrás la fase defensiva. Será clave ver si este pedido logra respaldo suficiente —legislativo, social y de gobernadores—y si Milei o quienes lo representan aceptan alguna concesión, lo que pondrá a prueba tanto su pragmatismo como su resistencia ideológica.
 

 

 

 

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