La Justicia volvió a poner un freno al Gobierno en su intento por reformar el régimen impositivo del fútbol. (Podés leer: ¨La Justicia frena la motosierra de Sturzenegger: la AFA gana pelea clave¨).Una nueva medida cautelar concedida al amparo presentado por la AFA suspende nuevamente los cambios previstos en el Decreto 1212, que amenazaban con duplicar las contribuciones de los clubes. Por ahora, prevalecerá el régimen anterior por al menos seis meses más  .   El decreto original (1212/03), que otorga beneficios impositivos a las entidades deportivas, nació hace más de dos décadas para ayudar a los clubes en crisis. La última modificación, consagrada en la Disposición 16/2025 impulsada por el Gobierno, proponía duplicar la alícuota del 7,5% al 13% y añadir un extra del 5,5% por un año. Desde hace meses, el gobierno nacional viene operando con denuncias mediáticas, presión judicial, recortes presupuestarios y ahora, un sablazo a las alícuotas de seguridad social para los clubes. Todo con un objetivo de fondo: reventar el modelo actual del fútbol argentino para meter por la ventana a las Sociedades Anónimas Deportivas. La reacción furiosa de la AFA fue inmediata y la respuesta judicial dejó sin efecto esos cambios  . No sólo la AFA salió en contra de esta medida, cuando el gobierno nacional, a través de la Subsecretaría de Seguridad Social, aplicó un verdadero mazazo al fútbol argentino: las alícuotas previsionales, River fue uno de los primeros en salir a responder. No solo porque será uno de los más afectados por el nuevo esquema, sino porque el propio Federico Sturzenegger —autor intelectual de la medida— lo puso en el centro de la escena con una serie de posteos en X (ex Twitter).                                             En un comunicado oficial,  el club de Núñez advirtió que el impacto fiscal de la medida representa una pérdida inmediata de más de 12 millones de dólares. Según detallaron, entre septiembre de 2023 y junio de 2025, la nueva disposición significaría una pérdida neta de $16.820 millones para las arcas de la institución. Una cifra que pone en jaque no solo el equilibrio financiero del club, sino también su enorme estructura social, educativa y formativa. En mayor magnitud, el aumento de las alícuotas impactaría de manera devastadora en los clubes chicos, que ya sobreviven con presupuestos ajustados y dependen en gran medida del esfuerzo de sus socios y de los aportes de sus comunidades. Si los equipos grandes se verían afectados, que cuentan con ingresos millonarios por televisión, sponsors o ventas de jugadores, las instituciones más humildes tienen como principal sostén la cuota social y las actividades barriales. Si se duplican los costos en cargas sociales, los clubes menores quedarían sin margen para pagar sueldos, sostener el fútbol juvenil o incluso abrir sus puertas diariamente. En palabras simples: cada punto extra que se lleve el Estado es un golpe directo a la posibilidad de seguir formando pibes, manteniendo predios o sosteniendo planteles profesionales en categorías de ascenso. La consecuencia sería una profundización de la desigualdad en el fútbol argentino, donde los clubes de barrio y del interior quedarían al borde de la quiebra mientras los grandes tendrían más herramientas para resistir.     La defensa de la AFA tuvo como figura central a Pablo Toviggino, que volvió a ponerse al frente de la resistencia contra el avance del Gobierno sobre los clubes. El tesorero de la casa madre del fútbol argentino fue tajante: denunció que el intento de modificar el Decreto 1212 es parte de un plan encubierto para desfinanciar a las instituciones y forzarlas hacia el modelo de Sociedades Anónimas Deportivas. Toviggino no solo expuso la gravedad económica de duplicar las cargas fiscales en un momento de crisis, sino que también apeló a la historia y al arraigo social de los clubes para marcar que el fútbol no se negocia como una mercancía. En sus declaraciones, dejó en claro que la AFA no se va a rendir y que, una vez más, la Justicia les dio la razón frente a un gobierno que busca, según sus palabras, “asfixiar a los clubes para apropiarse de su identidad y sus recursos”.   Alcanza un respiro financiero en un contexto de tensión política. Por ahora, la pelota vuelve al campo del régimen anterior, que preserva alivios vitales para el fútbol. Pero la pulseada seguirá: el Gobierno podría apelar la medida o redefinir su estrategia de fondo. Entre Decretos y fallos, el caso se transformó en un test de resistencia institucional donde, esta vez, los clubes marcaron un gol judicial decisivo.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P