Eduardo Valdés   Nueva embestida política: El diputado Eduardo Valdés (Frente de Todos) presentó hoy en la Cámara baja un proyecto para citación inmediata de Federico Sturzenegger al Congreso. La demanda apunta a que responda sobre su participación en la reducción masiva de pensiones de discapacidad y en el debilitamiento de la auditoría interna de la ANDIS, que —según denuncias— habría facilitado una maniobra de coimas por compras de medicamentos. Valdés dejó en claro que lo que está en juego no es una simples pregunta técnica, sino un escenario de poder y corrupción. Por un lado, audios recientes de Diego Spagnuolo denuncian instrucciones directas: recortar pensiones e intervenir sin control interno. Por otro lado, aparecen involucrados Lule y Martín Menem, junto a empresarios como los Kovalivker, tejiendo una red de favores ilegítimos que orbita alrededor del presunto aval del Ministerio de Sturzenegger. El pedido es concreto y demoledor: seis preguntas puntuales, que atraviesan desde el recorte indiscriminado de pensiones hasta la designación de personal con poderes extraordinarios dentro del organismo. Todo con un claro objetivo: despejar responsabilidades políticas que hoy se esconden tras montañas de desregulación.   Lo que hoy ocurre es mucho más que un llamado al rigor institucional: es el reconocimiento de que la política pública se están convirtiendo en caja negra. 1. Sturzenegger, el tecnócrata blindado, entra al radar político: Su figura ya no puede operar desde el confort del discurso reformista; la acusación lo obliga a dar explicaciones, o a vérselas, directamente, con el Congreso y frente al país. 2. La lógica del “secretismo institucional”: Hasta ahora, la estrategia oficial fue esconder hechos graves bajo la etiqueta de "reforma". Este pedido implica que eso ya no alcanza: la palabra “transparencia” se vuelve central en campaña. 3. Es un botón de muestra del gobierno de Milie: Si este episodio se judicializa y politiza, todos los escándalos anteriores —Libra, PAMI, ANDIS— se configuran como piezas de un mismo engranaje corrupto. No es casualidad; es perfilado.   Obligar a Sturzenegger a sentarse en un recinto público y responder sobre coimas en discapacidad no es solo una jugada parlamentaria: es una confesión implícita de que este gobierno necesita legítimarse, antes de caer. Si el alto funcionario se presenta y contesta, podrá salir del escándalo con algo de aire. Si elude la citación o se atrinchera, el costo político será devastador. Después de todo, ya no se trata solo de ocultar sobornos, sino de ocultar la traición a la promesa de “no ser la casta”.           Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P